Proverbios 1-2: Introducción a Proverbios

Proverbs 1‑2
Los primeros dos capítulos de Proverbios forman una introducción completa, pues nos dan las ideas claves del libro. Y si escudriñamos bien el propósito de Dios en ellos entenderemos el resto: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7). Todo conocimiento verdadero y toda clase de sabiduría empiezan con el temor de Dios que es respecto y reverencia hacia nuestro Hacedor y Señor. Él tiene que tener Su lugar de preeminencia en nuestras vidas para que podamos aprender cualquier cosa de manera adecuada. Así que la enseñanza de este libro tiene como finalidad guiar nuestro andar diario aquí en el mundo, pues nos enseña cómo comportarnos ya sea en el trabajo, el barrio, el hogar o ante nuestros enemigos. Además, nos enseña cómo tratar a otros y actuar con justicia e integridad siempre y cuando estemos viviendo para Dios. Por esta razón este libro no nos explica cosas celestiales, proféticas o acerca de la Iglesia.
Desde el tiempo de Noé, la tierra ha sufrido dos tipos de maldad: la corrupción y la violencia, como leemos en Génesis 6:11: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia”. La corrupción se opone a la veracidad de Dios y la violencia contradice el amor de Dios. En Proverbios 1:16 leemos acerca de la violencia en su forma más grotesca: “Porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre”. El joven recibe la instrucción de sus padres a fin de que no caiga en tal pecado, sino para que se aparte del camino de los que quieren hacer eso. El hijo mientras vive en la casa de sus padres debe estar bajo su autoridad y en este capítulo se le instruye para que los escuche y reciba su consejo para que pueda evitar el mal del mundo. La sabiduría está disponible para el que quiera escucharla porque alza su voz en las plazas y lugares de reunión. Los que intentan vivir sus propias vidas sin el temor de Dios, al final pierden aun en esta vida: “Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder” (Proverbios 1:32). La violencia jamás trae resultados buenos y duraderos, sino pérdida y tristeza.
En el segundo capítulo leemos: “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti ... Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios” (Proverbios 2:1,5). Mientras vamos aprendiendo de Dios y le obedecemos llegamos a conocerle mejor; pues nuestro corazón y todo nuestro ser tendrán el deseo de vivir delante del Dios que todo lo ve y así pasaremos nuestro tiempo en comunión con Él. Al vivir en Dios ya no somos susceptibles a las acechanzas de la corrupción en sus diversas formas, pues ella es muy engañosa y aparentemente nos ofrece algo que queremos, como lo mencionado en Proverbios 2:16: “Serás librado de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras”. Hay muchas cosas que atraen nuestros corazones en este mundo y que provienen del diablo, pues son promesas de alegría cuyos placeres duran poco; pero después viene el largo y amargo tiempo de la cosecha. Dios nos ha prometido que seremos librados de estas acechanzas si vivimos en el temor del Señor. La deshonestidad, el soborno, el adulterio y muchos pecados más serán abandonados a medida que aprendamos a escuchar la enseñanza de la sabiduría de Dios.