Número 8

Table of Contents

1. Carta del editor - Número 8 - Enero a marzo de 1991
2. Príncipe de Paz
3. 1 Juan: Un bosquejo
4. La mentira y la verdad
5. Tu Palabra es Verdad
6. ¿Qué es la verdad?
7. ¿Estás hablando la verdad?
8. Nuestros lectores responden - Número 8
9. "En … tu juventud sé ejemplo de los fieles" (1 Timoteo 4:12)
10. La mies es mucha: Los Estados Unidos de México

Carta del editor - Número 8 - Enero a marzo de 1991

D.E. Rule
Apreciado hermano y amigo:
Saludos en el precioso nombre de nuestro Señor Jesucristo.
En este número de Tu Juventud estamos enfocando el tema de la verdad en contraste con la mentira.
Una gran verdad es que la religión no salva. Vivimos en un mundo con demasiada religión, en la forma que el hombre practica la misma. En la Biblia entre las escasas referencias a la religión, leemos en Santiago 1:26-27: “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”. La Biblia nunca dice que la religión es el camino al cielo. La religión pura y sin mancha es una tarea de los que ya son creyentes; no es la manera de ser creyente.
Juan escribió en su evangelio, capítulo 1:17: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Jesucristo trajo la combinación perfecta de gracia hacia nosotros los pecadores pero sin comprometer la verdad. En este número vas a encontrar una comparación entre “religiones” y el Señor Jesucristo. Todos ven una distancia entre el hombre natural y Dios, pero algunos reducen su dios a un ser no diferente que el hombre. Qué maravilla, que entre toda la confusión, hay Uno que en verdad es Dios, que nos ama tanto que ha venido a morir en nuestro lugar, y que vendrá muy pronto a llevarnos para estar con Él en el cielo. Muchos tratan de construir en base de su propia justicia gradas para subir, o puentes que les conduzcan a Dios, pero la distancia es tan grande y el abismo tan profundo que no pueden. El único que puede es Jesucristo y Su obra consumada en la cruz, ya que Él es el camino a Dios.
Mira lo que se ha hecho en nombre de la religión. Saddam Hussein, en el nombre de Dios o Alá, en los últimos días lanzó misiles en contra de los judíos de Israel y contra sus prójimos los musulmanes. En el nombre del cristianismo, muchos mataron a otros en las cruzadas cristianas y aun aquí en América Latina hicieron lo mismo. Los pilotos Kamikaze japoneses en la Segunda Guerra Mundial se suicidaron por su emperador a quien adoraban como a un dios.
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).
¿Eres libre o todavía estás en cautiverio?
Si eres libre del castigo por el pecado, ¿estás caminado en toda la verdad que entiendes de la Palabra de Dios o estás reservando partes de tu vida para hacer lo que quieres? No tenemos derecho de hacer esto. Dios es amor y luz, y debemos andar dejándole a Él toda libertad en nuestras vidas.
Por favor, como siempre, si no lo has hecho ya, abre tu Biblia antes de seguir leyendo para verificar lo que leas en esta revista con la única fuente de verdad absoluta que Dios nos ha dejado.
Tu hermano por gracia y verdad,

Príncipe de Paz

W. Carrion
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará Su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, PRINCIPE DE PAZ” (Isaías 9:6).
“ ... un NOMBRE que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:9).
La presente década tal vez se la puede calificar como la década de la depresión, bien podemos decir que nuestra sociedad está saturada de fricciones, conflictos e inseguridad; odio, envidias y terror. Todos estos factores alteran y corrompen la paz. Vivimos en tiempos en que la paz está ausente y estamos tentados al desaliento.
En tales circunstancias lo que el hombre más clama y requiere es la paz verdadera; sin embargo debemos reconocer que la paz no es algo que cae del cielo como por encanto, ni surge de los factores exógenos.
Es innegable que actualmente vientos de guerra se ciernen sobre la tierra, y en medio del temor se comienza a escuchar un nuevo lenguaje en términos de paz, pero, “cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina” (1 Tesalonicenses 5:3).
El hombre se sobrepone y realiza esfuerzos sobrehumanos para convertir este mundo en un paraíso donde reine la paz.
Bien vale la pena resaltar la aportación para la pacificación del mundo, dada por aquellos hombres que con cierta justicia han sido galardonados con el “Premio Nóbel de la Paz”.
Sin embargo, vanas han resultado las actividades en pro de la paz, porque la paz verdadera sólo se produce en el interior del hombre cuando puede llenar el vacío de su corazón, cuando puede tener sosiego en su alma y tranquilidad en su conciencia; todo lo cual sólo Cristo puede dar.
El profeta Isaías aproximadamente 750 años a.C. haciendo referencia a Jesús dijo: “Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos es dado, y el principado sobre Su hombro; y se llamará Su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9:6).
La Biblia afirma frecuentemente que Dios es un “Dios de paz” (Romanos 15:33; 16:20; 2 Corintios 13:11; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20; etc.); reafirmando la Deidad del Señor Jesucristo con Pablo aseveramos que: “Él (Jesús) es nuestra paz” (Efesios 2:14). Al morir, Él estaba “haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). Ahora nos encomienda que estemos “calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz” (Efesios 6:15), proclamando las buenas nuevas de este Príncipe de Paz: “La paz os dejo, Mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). “Justificados pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).
La obra de pacificación de cualquier hombre es pasajera; la pacificación del Señor Jesucristo es permanente y eterna.
¿Le daríamos nuestro voto para otorgarle el “Premio Nóbel de la Paz”? ... El Dios eterno ya lo ha declarado: PRÍNCIPE DE PAZ

1 Juan: Un bosquejo

N. Vega
Introducción
Sin lugar a dudas cuando la obscuridad cubre es imposible mirar todos los peligros que nos pueden rodear, en especial si uno se halla en medio de la selva o de la jungla. Sería muy fácil perderse ya que no se puede encontrar el camino, se halla ¡sin camino! Pero cuando sale el sol con su calor que nos abriga y su luz que nos ilumina podemos con facilidad observar los peligros y todo lo que nos rodea ya que la luz todo lo manifiesta (Efesios 5:18).
Con seguridad creo que no te gustaría encontrarte “perdido”, en medio de la jungla, en la “obscuridad” de la “noche”, ¿verdad? En el ámbito espiritual el hombre que “está en tinieblas, y anda en tinieblas ... no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos” (1 Juan 2:11). ¡Se halla “perdido”! ¡No sabe a dónde va! ¡Qué terrible! ¿verdad?
Pero ¡Oh, qué maravilloso es saber que los que estamos en Cristo “no andamos en tinieblas”! (1 Tesalonicenses 5:4). Y que en este mundo perdido debemos brillar como “luminares en el mundo” (Filipenses 2:15); lo cual en verdad podemos hacerlo no por nuestros propios esfuerzos sino porque somos “hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (1 Tesalonicenses 5:5). Y lo logramos fortalecidos en el Señor y en el poder de Su fuerza (Efesios 6:10), amando a los hermanos porque Dios nos amó primero (1 Juan 3:16; 4:7-12,19), lo que es resultado de que “la simiente de Dios” permanece en nosotros (1 Juan 3:9), al igual que “Su Espíritu” (1 Juan 3:24; 4:13) y debido a que “Aquel que fue engendrado por Dios” nos guarda, y “el maligno” no nos toca (1 Juan 5:19).
Prefacio histórico
En Asia Menor se había propagado un movimiento filosófico, los gnósticos; afirmaban tener una revelación superior a la de los cristianos; negaban que Jesús, es decir, El Salvador, sea el Cristo, esto es, el Mesías o el Ungido; negaban la encarnación de Jesucristo, Su sacrificio propiciatorio y que sea Dios. Sus mentiras fueron combatidas por el apóstol Juan y también por Pablo, el apóstol a los gentiles.
En 1 Juan se ven algunas características de ellos: Tenían la osadía de decir que amaban a Dios, pese a que aborrecían a los hermanos (1 Juan 4:20), permaneciendo en realidad en muerte (1 Juan 2:9,11; 3:10,14-15; 4:8). Además no perseveraban en la doctrina de Cristo (1 Juan 2:4), se les llama anticristos (1 Juan 2:18-19), su confesión en cuanto a Él les identifica (1 Juan 2:22-23; 4:1,3). Practican el pecado (1 Juan 3:4,6,8,10,12,17) y se observa con claridad su amor por los deleites del mundo (1 Juan 2:15-17), por lo que hablan de éste (1 Juan 4:5).
Sobre la epístola
Autor y destinarios: No tiene nombre del autor, ni destinarios y tampoco termina con saludos, características de las cartas griegas. Empero se sabe que el apóstol Juan es su autor, estuvo destinada a las asambleas de la provincia de Asia, y fue escrita más o menos en el año 90 d.C.
Propósito: Juan escribe a los creyentes para:
1. a. Partiendo de su comunión con el Padre y con el Hijo (1 Juan 1:3) tener comunión con los hermanos; y
b. Aumentar su gozo (1 Juan 1:4)
2. Guardarles del pecado (1 Juan 2:1)
3. Advertirles acerca de los anticristos (1 Juan 2:26)
4. Fortalecer su fe en Cristo y que tengan seguridad de la vida eterna (1 Juan 5:13)
Contrastes: Luz y tinieblas; amor y odio; verdad y mentira o error; vida y muerte; Dios y el diablo; y para identificar a los creyentes y a los anticristos se interesa en su forma habitual de vida también: “Todo aquel que permanece en Él, no continúa pecando; todo aquel que continúa pecando, no le ha visto, ni le ha conocido” (1 Juan 3:6; RV77).
Tema central: Dios es vida, luz y amor perfecto. El hijo de Dios tiene el “amor de Dios” que ha sido derramado en su corazón por el Espíritu Santo que le ha sido dado (Romanos 5:5), y este amor le mueve a vivir amando a los hermanos (1 Juan 3:16; 4:9-12) y en santidad (1 Pedro 1:14-16).
Palabras claves: Comunión, saber, luz y amor.
Versículo clave: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13, RVA).
Sobre el autor
Al observar la vida del autor de la epístola —aunque no sea toda— podemos considerar su vida e identificarnos con sus flaquezas, al mismo tiempo que desearemos aprender cómo Dios transformó la vida de Juan; al hacerlo utilice su Biblia. Su llamamiento fue junto al mar de Galilea (Mateo 4:21-22), recibieron el apellido de Boanerges (Marcos 3:17) puesto que estaban llenos de energía, intolerante (Marcos 9:38-40), vengativo (Lucas 9:51-56), ambicioso (Marcos 10:35-37), dispuesto a morir por Cristo (Marcos 10:38-40); estuvo en el círculo íntimo del Señor (Marcos 5:37; Lucas 9:28; Mateo 26:37), en la última cena estuvo muy cercano a Jesús (Juan 13:23); lo siguió muy de cerca (Juan 18:15; 19:27), uno de los que fue a la tumba y supo que había resucitado (Juan 21:1-10), le vio el mismo día (Juan 20:19-20) y posteriormente (Juan 20:26; 21:1-7). Después de Pentecostés se unió a la obra misionera con Pedro (Hechos 3:1); fueron enviados a Samaria y anunciaron el evangelio en muchas ciudades de los samaritanos (Hechos 8:14-25), lo cual demuestra ya su cambio de actitud y el cambio operado por el Salvador en su vida al haber aprendido a amar por ser amado primero (Juan 13:23; 19:26; 20:2; 21:7,20; 1 Juan 3:14-18; 4:7-11); reconocía que Jesucristo era la Vid, y él como pámpano permanecía en Él (Juan 15:1-17; 1 Juan 2:3-11); además era considerado como columna de la iglesia (Gálatas 2:9); finalmente en la Nueva Jerusalén algo muy honroso, su exaltación por el Señor: “Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero” (Apocalipsis 21:14).
El bosquejo
I. 1 Juan1-2: Dios es vida y luz
A. 1 Juan 1:1-2: Encarnación de Cristo; trato personal con los apóstoles: le oyeron, le vieron con sus ojos, le contemplaron, y le palparon con sus manos; testifican y anuncian la vida eterna.
B. 1 Juan 1:3-4: Primer propósito de la carta:
a.  La base de nuestra comunión con el Padre y con el Hijo; luego como resultado tenemos comunión con los hermanos.
b.  Para aumentar su gozo.
C. 1 Juan 1:5-2:2: Comunión:
1.  1 Juan 1:5-7: Debemos andar en luz, puesto que Dios es luz; como resultado tenemos comunión unos con otros y limpieza por la sangre de Jesucristo.
2.  1 Juan 1:8-10: Encubrir nuestra naturaleza pecaminosa es engañarnos a nosotros mismos. La confesión de nuestros pecados a Dios es un paso de la restauración de la comunión con Dios. Encubrirlos no nos ayuda (Proverbios 28:13; Salmo 32:1-5). Decir que no hemos pecado es hacerle a Dios mentiroso.
3.  1 Juan 2:1-2: Segundo propósito: “No pequéis”. Dios demanda santidad, no puede demandar menos; pero en caso de fracaso tenemos a Jesucristo como nuestro abogado, que también es la propiciación por nuestros pecados y por los de todo el mundo.
D. 1 Juan 2:3-11: Las evidencias de la comunión: Obediencia y amor.
1.  1 Juan 2:3-6: La obediencia caracteriza al creyente: guardar Sus mandamientos, Su palabra, andar como Él anduvo. El que no guarda Sus mandamientos es mentiroso.
2.  1 Juan 2:7-11: El mandamiento: amarse unos a otros (Juan 13:34); lo cual es permanecer en luz; aborrecer al hermano es estar en tinieblas.
E. 1 Juan 2:12-14: Mensaje a diferentes clases de creyentes.
1.  1 Juan 2:12: A todos, porque nuestros pecados han sido perdonados.
2.  1 Juan 2:13: A los hijitos, porque han conocido al Padre.
3.  1 Juan 2:13-14: A los padres, porque conocen y han conocido al que es desde el principio.
4.  1 Juan 2:14: A los jóvenes, porque son fuertes en el Señor, ya que la palabra de Dios permanece en ellos, y han vencido al maligno.
F. 1 Juan 2:15-17: No amar al mundo (sistema mundial), el cual es pasajero al igual que sus deseos; pero sí hacer la voluntad de Dios.
G. 1 Juan 2:18-27: Advertencia sobre la apostasía: anticristos.
1.  1 Juan 2:18-19: Es señal del último tiempo.
2.  1 Juan 2:20-21: El creyente conoce la verdad.
3.  1 Juan 2:22-23: La negación de que Jesús es el Cristo los identifica.
4.  1 Juan 2:24-25: Permanecer en Cristo debe caracterizar al creyente, debido a la promesa de la vida eterna.
5.  1 Juan 2:26: Tercer propósito: sobre los que os engañan.
6.  1 Juan 2:27: Enseñanza del Espíritu para reconocer la verdad y la mentira.
H. 1 Juan 2:28-29: La permanencia en Cristo da confianza, y la justicia es característica del nuevo nacimiento.
II. 1 Juan 3-4: Dios es amor perfecto
A. 1 Juan 3:1-3: Amor de Dios; el creyente:
1.  1 Juan 3:1: El amor de Cristo al dejar Su posición (Filipenses 2:3-8) y de Dios Padre (Juan 3:16) para salvarnos y hacernos hijos (Juan 1:12; Efesios 1:36), y teniendo como garantía el Espíritu Santo (Efesios 1:13-14; Gálatas 4:4-7).
2.  1 Juan 3:2: Desconocimiento por el mundo de Cristo (Juan 1:11) y del creyente (Juan 3:5-8).
3.  1 Juan 3:2: Somos hijos de Dios, y seremos semejantes a Cristo cuando se manifieste (Juan 14:2-3; 1 Tesalonicenses 4:13-5:5; Romanos 8:29; 1 Corintios 15:49), ya que le veremos tal como Él es (Apocalipsis 22:4).
4.  1 Juan 3:3: Cristo sin pecado (1 Pedro 1:19; 2:22; 2 Corintios 5:21). La esperanza no avergüenza sino purifica (Romanos 5:1-5).
B. 1 Juan 3:4-10: El creyente no practica el pecado, lo cual es característico del hijo del diablo.
1.  1 Juan 3:4: El pecado es ilegalidad.
2.  1 Juan 3:5-10: Cristo, el creyente, el incrédulo.
a. Cristo que es justo y en quien no hay pecado apareció para quitar nuestros pecados y deshacer la obra del diablo.
b. El creyente que es nacido de Dios, y que tiene la simiente de Dios en él no practica el pecado (Romanos 6:1-6,11) y hace justicia como resultado de su salvación (Efesios 6:14; Filipenses 1:11; Romanos 6:12-18); mas por su vieja naturaleza puede caer en pecado (Romanos 7:14-25).
c. El incrédulo practica el pecado, característica del diablo, tampoco ama a su hermano y no hace justicia.
C. 1 Juan 3:11-15: Pasar de muerte a vida.
1.  1 Juan 3:11: Mensaje: Que nos amemos unos a otros.
2.  1 Juan 3:13: Aborrecimiento de parte del mundo al creyente.
3.  1 Juan 3:14: Hemos pasado de muerte a vida al amar a los hermanos.
4.  1 Juan 3:12,14,15: Caín ejemplo de que la justicia revela la injusticia, y ésta conduce al aborrecimiento y homicidio, aunque no sea físicamente consumado, lo cual es permanecer en muerte.
D. 1 Juan 3:16-24: El amor divino.
1.  1 Juan 3:16: Cristo puso Su vida por nosotros, debemos estar dispuestos a poner las nuestras por los hermanos.
2.  1 Juan 3:17-18: No debemos amar sólo de labios, sino de hecho y en verdad tomando en cuenta las necesidades materiales.
3.  1 Juan 3:19-22: El amor nos da confianza al saber que Dios es mayor que nosotros y que sabe todas las cosas, y seguridad de recibir lo que pedimos puesto que hacemos lo que le agrada.
4.  1 Juan 3:23-24: Su mandamiento: Creer en Jesucristo y amarnos unos a otros. Al hacerlo permanecemos en Dios y Su Espíritu en nosotros.
E. 1 Juan 4:1-6: Paréntesis: Necesidad de probar los espíritus.
1.  1 Juan 4:1: No debemos creer a todo espíritu.
2.  1 Juan 4:2-4: Quienes confesamos que Jesucristo ha venido en carne somos de Dios, quienes no lo hacen son anticristos; empero tenemos la victoria sobre ellos.
3.  1 Juan 4:5-6: Hablan del mundo y son oídos por él; pero únicamente los que son de Dios nos oyen a nosotros.
F. 1 Juan 4:7-21: El amor divino (continuación).
1.  1 Juan 4:7-8: El creyente ama, lo cual es garantía de que conoce a Dios; el incrédulo no ama ni conoce a Dios.
2.  1 Juan 4:9-10: Dios nos amó y nos ama, Su amor se manifestó al enviar a Su Hijo al mundo en propiciación por nuestros pecados y para que vivamos por Él.
3.  1 Juan 4:11-16: Amar y testificar.
a. 1 Juan 4:11-13: Como evidencia de que se nos ha dado de Su Espíritu amamos a los hermanos, siguiendo Su ejemplo, permaneciendo en Dios, y Su amor se ha perfeccionado en nosotros.
b. 1 Juan 4:14-16: Al permanecer en amor lo que testifica y confiesa el creyente es que el Padre ha enviado al Hijo: Jesús, quien es el Salvador del mundo.
4.  1 Juan 4:17-18: El amor perfeccionado por Dios mismo nos da seguridad y hecha fuera el temor, ya que no vamos a condenación (Romanos 8:1; 2 Corintios 5:10; 1 Corintios 3:11-15).
5.  1 Juan 4:19-21: Amamos a Dios porque Él nos amó primero y también al hermano cumpliendo Su mandamiento. Decir que ama a Dios al mismo tiempo que aborrece al hermano es ser mentiroso.
III. 1 Juan5: Principios vencedores: Fe y amor.
A. 1 Juan 4:1-3: Las características del nuevo nacimiento: Creer que Jesús es el Cristo; amar a Dios; amar a los hermanos; y por amor a Dios guardar sus mandamientos que no son gravosos.
B. 1 Juan 4:4-5: Nuestra fe en Jesús nos da la victoria (Romanos 8:31-39).
C. 1 Juan 4:5-9: Testigos en el cielo y en la tierra.
1.  1 Juan 4:8: Testigos en la tierra: El Espíritu, el agua, y la sangre.
2.  1 Juan 4:6-7,9: Testigos en el cielo: Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; el Espíritu es la verdad; Dios, el Padre, ha testificado acerca de Su Hijo (Juan 1:1,14; 3:16-18,36; 4:24; 14:16,17; 16:13-15; Efesios 1:12-14).
D. 1 Juan 4:10: El testimonio del Espíritu a nuestro espíritu (Romanos 8:14-16). No creer el testimonio de Dios es hacerle mentiroso (Tito 1:1-3).
E. 1 Juan 4:11-13: El testimonio: vida eterna en el Hijo, sin Él no hay vida. Cuarto propósito: “sepáis que tenéis vida eterna”.
F. 1 Juan 4:14-15: A1 Pedir en oración de acuerdo a Su voluntad tenemos confianza de recibir las peticiones hechas.
G. 1 Juan 4:16-17: Nuestra posición frente a un hermano que peca: No debemos pedir, si es pecado de muerte; del cual no se da una explicación concreta. Lo que sí sabemos es que toda injusticia es pecado.
H. 1 Juan 4:18-20:
1.  El creyente que es de Dios y que está en Jesucristo (el verdadero Dios y la vida eterna), no practica el pecado, pues Él le guarda.
2.  El mundo entero está bajo el maligno.
I. 1 Juan 4:21: Guardarnos de los ídolos, que no son estatuas únicamente; sino aquello que puede usurpar el lugar que únicamente Dios debe tener (Efesios 5:5).

La mentira y la verdad

La mentira
•  La mentira es la expresión de lo que no es correcto, es decir hacer algo contrario a la verdad, es error y lo opuesto a la verdad.
•  La mentira es negativa (contra).
•  El diablo es padre de la mentira, y la usa como su instrumento. No hay verdad en él (Juan 8:44).
•  El que hace mentira es del diablo (1 Juan 3:8). En esto son manifiestos los hijos del diablo (1 Juan 4:3-6).
•  El espíritu de error niega que Jesucristo ha venido en carne, niega que Cristo es Dios (1 Juan 4:3-6).
•  Por seguir mentiras los hombres son arrastrados a la perdición eterna (Juan 8:24, Apocalipsis 22:15).
•  La mentira lleva a esclavitud (Juan 8:34).
•  El diablo habla y hace mentira (Génesis 3:4; Juan 8:44).
•  Por creer una mentira el hombre cayó en el pecado (Romanos 5:17; Génesis 2:17).
•  El primer hombre fue desobediente y por su desobediencia acarreó la muerte (Romanos 6:23).
•  Con una mentira entró el pecado en la Iglesia recién constituida en la tierra (Hechos 5:3).
•  Por creer en la gran mentira al fin de la época de la iglesia los hombres que no crean a la verdad serán engañados para su perdición (2 Tesalonicenses 2:8-12).
•  El “hombre de pecado” con mentira se opondrá y se levantará contra Dios y se asentará en el templo de Dos, como Dios, haciéndose parecer Dios (2 Tesalonicenses 2:3-4).
•  Los incrédulos (los que no crean a la verdad) y todos los mentirosos serán lanzados al lago ardiendo con fuego y azufre, el Infierno (Apocalipsis 21:8).
La verdad
•  La verdad es la expresión de lo que es, es conformidad de lo que se dice con lo que existe, y es lo contrario de la mentira
•  La verdad es positiva (a favor).
•  La verdad viene de Dios (Juan 1:17-18). Dios no puede mentir (Tito 1:2; Hebreos 6:18).
•  El que es nacido de Dios no hace mentira. En esto son manifiestos los hijos de Dios (1 Juan 3:9-10).
•  El espíritu de verdad confiesa que Jesucristo ha venido en carne; Él es el verdadero Dios (1 Juan 4:2; 5:20).
•  Por conocer la verdad llegamos a la vida eterna con Dios (Juan 14:6).
•  Por la verdad uno se hace libre (Juan 8:31-32,36).
•  Cristo habló la verdad e hizo la verdad (1 Pedro 2:22). Él es la Verdad en persona (Juan 14:6). La Biblia es la verdad en su forma escrita (Juan 17:17).
•  Por la obediencia perfecta de Cristo muchos son constituidos justos (Romanos 5:19). [Nota del editor, 2026: No es la obediencia de Cristo a la ley que nos hace justos (pues, Gálatas 2:16 dice que “por las obras de la ley ninguna carne será justificada”), sino Su obediencia “hasta la muerte, y muerte de cruz”, como nos dice Filipenses 2:8 (citado abajo). La doctrina de “la justicia imputada de Cristo” es una doctrina errónea pero muy común entre la cristiandad de hoy].
•  Cristo fue obediente hasta la muerte (Filipenses 2:18).
•  Dios hizo que la iglesia sea columna y apoyo de la verdad (1 Timoteo 3:15).
•  Por la santificación del Espíritu y fe en la verdad los escogidos son salvados del engaño de error (2 Tesalonicenses 2:13).
•  Cristo Jesús siendo Dice se humilló y se hizo hombre. A Él Dios le ha ensalzado hasta lo sumo (Filipenses 2:5-11).
•  No entrará en las puertas celestiales ninguna cosa sucia que hace abominación y mentira (Apocalipsis 21:27).
A continuación citamos algunos versículos que tratan de la VERDAD y la MENTIRA:
“Por lo cual, dejando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestir el nuevo hombre que es criado conforme a Dios en justicia y en santidad de verdad. El labio de verdad permanecerá para siempre; mas la lengua de la mentira por un momento ... Los labios mentirosos son abominación a Jehová: mas los obradores de verdad Su contentamiento. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino como a los que la conocéis, y que ninguna mentira es de la verdad” (Efesios 4:23-25; Proverbios 12:19,22; 1 Juan 2:21).
“Mas sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por otro cualquier juramento; sino vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no; porque no caigáis en condenación. Compra la verdad, y no la vendas” (Santiago 5:12; Proverbios 23:23).
“Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, de la lengua fraudulenta. La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la hará alejar de él. Instruye el niño en su carrera; aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Salmo 120:2; Proverbios 22:15,6).
“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme a la imagen del que lo crió. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo” (Colosenses 3:9-10; Santiago 3:2).
“Jesucristo es el mismo, ayer, hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

Tu Palabra es Verdad

N. Vega
Toda la armadura de Dios debemos tomar para en el día malo poder resistir;
Utilizando bien también la Palabra de verdad que es la espada del Espíritu, para combatir.
Palabra viva es la que Dios nos ha dado y que a la luz nos ha llevado;
Al hombre arrepentido que en su maldad has hallado con Tu verdad le has limpiado;
Lámpara es a mis pies Tu Palabra, decía el Salmista, y verdad ha afirmado.
A las almas angustiadas y corazones contristados en Tu lectura refugio inmenso han hallado;
Baluarte del enemigo y del mundo eres, porque Tú la voluntad de Dios nos has revelado.
Resistir a Tu mensaje el hombre falto de entendimiento piensa que ha logrado
Al cual por su obstinación y necedad que lo han cegado ya lo has condenado.
Embajadores no del mundo somos, pero obra del Espíritu es convencer de pecado, de justicia, y de juicio;
Si no se considera y toma en serio la advertencia de Él sólo espera condenación y juicio.
Verdaderamente la obra de Jesucristo ya fue consumada en la cruz al por nosotros morir;
En Su resurrección venciendo la muerte con poder la justicia de Dios puede cumplir;
Rehusarse a creer en Él es quedar expuesto a juicio por de Él no quererse asir.
Dios por Su inmenso amor con que nos amó a Su Hijo dio para que por Él podamos vivir;
Al recibirle y creer en Él como Salvador y hacerle nuestro Señor porque así le hemos de pedir,
Declarándole nuestros pecados arrepentidos, sabiendo que le hemos ofendido, Él no rehusará oír.
Citas: Efesios 6:11-17; 1 Timoteo 2:15; Hebreos 4:12; 2 Pedro 1:19-21; Efesios 4:25-27; Salmo 119:105; Filipenses 4:4; Santiago 1:2-5; Romanos 12:1-2; Salmo 14:1; Juan 3:36; 2 Corintios 5:20; Juan 16:7-11; 2 Tesalonicenses 1:5-10; Juan 19:30; Romanos 6:9-10; 5:1; 8:1; Apocalipsis 21:8; Juan 3:16; 1:12-13; Romanos 10:8-13: 1 Juan 1:9; Salmo 51:17.

¿Qué es la verdad?

“Le dijo entonces Pilato: ¿Luego eres Tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que Yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye Mi voz” (Juan 18:37).
“Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos y les dijo: Yo no hallo en Él ningún delito” (Juan 18:38).
En estos tiempos en los que nos ha tocado vivir, conociendo cómo se encuentra el mundo y la sociedad tan llenos de pecado por los placeres que se multiplican; destruyendo al hombre y trayendo desgracia a las familias, es muy importante tener la verdad y constituye un grave error el no poseer la verdad.
El cristiano tiene la verdad, porque Cristo es la verdad.
“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí” (Juan 14:6).
“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).
De Dios podemos decir que es la verdad, porque Él es verdadero; pero de Jesucristo decimos que es la verdad hecha carne.
La palabra de Dios es la revelación de Su mente, de Sus pensamientos, Sus propósitos y Sus Consejos. Por tanto las Escrituras son la verdad escrita y en el Señor Jesucristo tenemos la verdad hecha carne.
La Biblia es la Palabra de Dios, pero Jesucristo es el Dios de la Palabra.
El hombre que recibe la verdad de la Biblia en el poder del Espíritu Santo, llega indudablemente a entrar en contacto con Cristo, quien es la verdad.
Jesucristo no fue solamente un hombre sino que verdaderamente era Dios.
“Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:37).
Pilato se encuentra en la presencia de Jesús, la verdad, y, cuando Él habla, le dio la espalda. ¿Cuántos hemos imitado esta actitud? ... Aún hoy en día hay hombres que menosprecian a Cristo. ¿Has oído Su voz? si no has oído Su voz no tienes la verdad contigo y debes poseerla prontamente.
Si no tienes la verdad, tu condición ante Dios es simplemente la de perdido, así como la oveja, así como la moneda, así como la del hijo pródigo.
¿Cómo reestablecernos de la condición de perdidos?
“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10).
Pilato quiso salvar a Jesús, no encontró culpa en Él; pero Satanás sabe atacar el punto débil de nuestro corazón. No prevaleció su autoridad siendo gobernador del pueblo. “Si lo sueltas no eres amigo de César”, gritaba la muchedumbre. Como al traicionar al César se jugaba su cargo, y las cosas del mundo tuvieron más acogida antes que la verdad con Jesucristo. “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 11:18).
Muchos piensan que con la muerte se acaba todo; pero desconocen que siendo pasajeros en este mundo nuestro destino es eternamente en el Infierno con Satanás o eternamente en el cielo con Jesucristo; es decir hay una vida eterna. Importante es tomar una decisión y ser de la verdad. El que es de la verdad oye la voz de Jesucristo.

¿Estás hablando la verdad?

D.E. Rule
Pausa un minuto. Piensa en una persona que conoces, la cual se caracteriza por ser mentirosa. Tienes la tendencia a lo menos de pensar, si no dices a la persona, “¿Estás hablando la verdad?”. Es triste cuando no puedes confiar en la palabra de una persona.
Lastimosamente, tenemos que admitir que la mentira ha entrado mucho, aun en círculos cristianos.
Coge tu Biblia, por favor, y ábrela en Tito 1:2: “ ... la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos”. Cómo sería si habría la posibilidad para Dios el Padre o para Su Hijo, el Señor Jesucristo, quien es Dios y hombre a la vez, de mentir. Algunos enseñan que el Señor hubiera podido pecar, pero no pecó. ¡Que mala doctrina! Pedro, el hombre de acción, dijo acerca de Él: “El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22). Juan, quien había oído los latidos de Su corazón, dijo: “no hay pecado en Él” (l Juan 3:6). Pablo, el hombre de ciencia, testificó que el Señor “no conoció pecado” (2 Corintios 5:21).
Todas las promesas de Dios el Padre y del Señor Jesucristo son confiables. ¿Estás de acuerdo en que la Biblia enseña esta verdad?
Ahora, por favor pasa a Apocalipsis 21:8: “ ... todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. Estas son palabras fuertes pero bien claras. Aunque una persona haya hecho profesión de ser un creyente, y la Palabra de Dios enseña bien claro que ser mentiroso no es una característica de un creyente. ¿Qué tal de lo que sale de tus labios? Uno que en verdad ha puesto su fe en el Señor Jesucristo no puede perder su salvación. Es dudable si un mentiroso en verdad ha puesto su fe en el Señor.
Mi deseo es que todos reflexionemos bien en este tema, examinándonos en la presencia de Dios.
¿Eres honesto contigo mismo? ¿Eres salvo? La salvación no viene por obras. Oí de un joven que cuando alguien le preguntó, “¿eres salvo?”, dijo, “Sí, porque los hermanos me dicen que soy salvo”. Por gracia, la fe en la obra consumada de Cristo en la cruz cuando Él murió en nuestro lugar nos salva; no el levantar la mano, ni pasar al frente de un grupo, ni la palabra de los hermanos nos salva. Sé honesto. Confía en Cristo Jesús, no en tus emociones o acciones.
¿Eres honesto con otros acerca de ti mismo? A veces hay la tentación de decir una cosa a los amigos en el colegio y otra cosa a los padres. El momento de verdad es cuando los dos están en contacto directo y empiezan a comparar lo que has dicho. David, después de tratar de vivir dos vidas en su pecado con Betsabé (lee 2 Samuel 12 y 13) escribió en el Salmo 51:6: “He aquí, Tú amas la verdad en lo íntimo”. Cuando hay verdad en lo íntimo, lo que decimos y hacemos no cambia dependiendo de quien nos ve. Es imposible para nosotros empezar diciendo mentiras y no confundirnos finalmente en lo que decimos. Digamos la verdad, no lo que pensamos que otros van a querer oír.
¿Eres honesto acerca de otros o tienes la tendencia de mentir? El daño que podemos hacer es inmensurable. Leemos en Proverbios 6:16-17,19: “ ... aborrece Jehová ... la lengua mentirosa ... el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos”. Muchas veces entre grupos de hermanos jóvenes o mayores hay problemas de mentiras. El daño de una palabra falsa puede durar para toda la vida. La lengua es un miembro de nuestro cuerpo bastante difícil de controlar, pero Dios nos ayuda si andamos en comunión con Él.
Y para terminar, ¿eres honesto con Dios? En momentos de gozo y momentos de angustia, podemos compartir todo con Él. Él quiere oír todo lo que hay en nuestro corazón. Podemos engañar a otros pero nunca a Dios. Pablo estando de acuerdo citó a uno de los propios profetas cretenses para referirse a ellos: “Los cretenses, siempre mentirosos” (Tito 1:12). ¿Cómo podemos clasificarnos cada uno de nosotros? Ser cristiano es una cosa práctica.

Nuestros lectores responden - Número 8

Compartimos una selección de contestaciones a una de las preguntas en Tu Juventud numero 7:
¿Qué responderías si te dijeron: Jesús no es Dios?
Yo dijera que Jesús sí es Dios porque en Juan 1:1 dice que sí es Dios. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.—Raúl de J. G., Sonsonate, El Salvador
En San Juan 1:14 dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.  ... Es lógico que si nosotros deseamos conocer la autenticidad de un personaje, es necesario que nos enteremos conscientemente de su vida y acción en nuestro medio, pero debemos tener cuidado de buscar fuentes fidedignas porque cómo puede alguien hablar de quien no conoce, o no gusta de su favor.—Héctor R.W.M., Tegucigalpa, Honduras
En la cita de Mateo 1:21, “Llamarás Su nombre Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados”. ¿Cuál pueblo? el pueblo de Israel. ¿El pueblo de quién? de Jehová. ¿Qué quiere decir Jesús? “Jehová es Salvador”. Entonces Jesús es el Dios del Antiguo Testamento; “Llamarás Su nombre Emmanuel que declarado es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23).—David A.V., Lima, Perú
Si quien me dijera “¡Jesús no es Dios!” fuera algún religioso; le mostraría algunos versículos bíblicos: Juan 1:1 Para demostrarle que Jesucristo no fue creado al principio; Juan 10:30 para decirle que el mismo Jesús afirmó ser uno con el Padre. Haciendo un paralelismo entre la creación relatada en el Génesis y los milagros realizados por Jesús, concluimos que Jesús tuvo los mismos poderes en los días que estuvo en la tierra.—Juber N.F., Huaraz, Perú
Vemos claramente que los atributos que solamente le corresponden a Dios también le fueron otorgados a Jesús. Lucas 5:20-25.—Heilodor R.V., San José, Costa Rica
Dime primeramente, si en la Santa Biblia afirma, o dice que Jesús no es Dios, cuando verdaderamente el Señor Jesús afirma: “Yo y el Padre, uno somos” ... Al decir Jesús no es Dios: tal pensamiento es vano, no tiene fundamento, lo dice así, porque escuchó a otros lo mismo, lo cual lleva a la persona a ser puramente teórico y nunca averiguar el porqué de lo que está ocurriendo, y poner en práctica. Pero recordemos siempre de que solamente de Dios proviene la sabiduría y el entendimiento. Y Dios nos da la sabiduría cuando se lo pedimos y cuando hemos sido renovados, cambiados de lo que éramos antes. – Espencer C.M., Huaraz, Perú
La Biblia me dice a mí, en Filipenses 2:6: “El cual siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios”.—Fausto A.M., Simonico, R. Dominicana
En primer lugar, Dios es todo lo que se adora ... Además Él muchas veces admitió la adoración, por ejemplo cuando sanaba a alguien, le adoraba y Él no le reprendía.—Virginia E.M., Michoacán, México
Respondería con toda seguridad afirmando que ¡Jesús es Dios!  ... Esto es una gran verdad pero el enemigo está atacando en estos días porque sabe que esta verdad es fundamental para la salvación de nuestras almas.—Timoteo H.G., Tarija, Bolivia
Sólo Dios puede perdonar pecados (Marcos 2:5: Jesús) y los escribas reconocían que sólo Dios puede perdonar pecados (Marcos 2:1-12, Colosenses 3:13).—Luis B.G., Linares, Chile
En medio de un mundo corrompido y mentes sucias, la idea de un relativismo absoluto se ha levantado como respuesta a todo orden de cosas. Principal responsable es nuestro enemigo el diablo quien lo ha utilizado —el relativismo absoluto— para negar la existencia de una verdad, de la verdad, diciendo y haciendo creer al mundo que son muchas las formas de obtener seguridad espiritual eterna, que son muchos los libros que nos pueden ayudar a satisfacer necesidades espirituales, le ha negado así, a la Biblia, la autoridad que le corresponde como la Palabra de Dios, inspirada plenamente por Él, y por ello mismo infalible, actual y con un mensaje vivo. Es la Biblia el medio que Dios ha utilizado para revelarnos Su voluntad y mostrarnos las más preciosas verdades que hace al cristianismo no una religión más sino una verdadera y sublime relación entre Dios y Sus hijos; una de las verdades más grandes es la venida a la tierra de Dios hecho carne. Su nacimiento fue profetizado “ ... un Niño nos es nacido ... y llamará Su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9:6). Nos dice aquí, la Biblia; que Jesús es Dios fuerte; además el mismo Jesús dijo, cuando Satanás le tentaba en el desierto “ ... no tentarás al Señor tu Dios” (Mateo 4:7), es decir, Cristo se reconoció Dios, y muchas veces también tomó nombres que le son dados a Dios ... Otras citas también muestran la Deidad de Jesús, estas son, compare: Isaías 43:3,11 y Mateo 1:21; Isaías 45:18 y Juan 1:3; Salmo 89:8-9 y Marcos 4:39; Deuteronomio 6:4 y 1 Juan 5:7.—David Q.M., Chillán, Chile
Gracias a todos los que compartieron respuestas para la pregunta. Por falta de espacio, hemos tenido que publicar selecciones de algunos no más.
Para seguir con esta sección, te ofrecemos la siguiente pregunta para un próximo número de Tu Juventud:
¿Cómo responderías si te preguntan: “¿Nosotros los creyentes vamos a estar aquí o en el cielo durante la tribulación?”

"En … tu juventud sé ejemplo de los fieles" (1 Timoteo 4:12)

W. Carrion
Dilecto joven lector, permíteme que traiga a colación un desafío muy conocido por nuestros lectores el cual pudo haber pasado desapercibido para varios de ellos: “En ... tu juventud sé ejemplo de los fieles” (1 Timoteo 4:12).
Nuestra juventud cristiana no la vivimos aisladamente, tenemos en derredor nuestro una tan grande nube de testigos por lo cual nuestro testimonio debe constituir un buen ejemplo para aquellos, entre los cuales están: nuestro hogar, nuestra familia, nuestros hermanos de una común fe; otros cristianos que aunque no tienen sana doctrina son nuestros hermanos, los sectarios que están errados del camino a Dios; y además, los inconversos, es decir los que aunque en su mayoría creen ser cristianos, no conocen, ni tienen a Cristo en su corazón. ¡Qué gran responsabilidad tenemos al vivir nuestra vida! Somos cartas vivientes que pueden ser leídas hasta por los analfabetos.
El apóstol Pablo tenía sobrada razón al aconsejar: “Que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. “ ... Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras”. Si descuidamos nuestro testimonio “vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe, y somos hallados falsos testigos de Dios”.
¿Qué debemos hacer para no ser contados entre los hipócritas, religiosos, y falsos testigos de Dios? “Hermanos, os exhorto por las misericordias de Dios, a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio de adoración espiritual. No os adaptéis a las formas de este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto”.
“Ocúpate en la lectura”, aconsejó el exfariseo apóstol Pablo.
Exclusivamente por medio de leer la Palabra de Dios podemos renovar nuestro entendimiento, es la manera más noble y correcta de hacerlo. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar Tu palabra”. En la vida cristiana nada puede reemplazar la lectura de la Palabra de Dios.
Los pensamientos se transforman en sentimientos y los sentimientos en acciones. Si escudriñamos la Biblia, conoceremos la verdad y podremos vivir esa verdad. Cristo es el camino y la verdad. Nosotros para demostrar nuestro auténtico cristianismo debemos reflejar a Jesucristo en nuestras vidas. Honremos con vivencia al que nos dio ejemplo de una vida sin mancha y sin pecado.
Citas: Hebreos 12:1; 2 Corintios 3:2; Tito 2:7; 1 Corintios 15:15; Romanos 12:1-2; 1 Timoteo 4:13; Hechos 17:11; Salmo 119:9; Juan 5:39; 8:32; 14:6; 1 Pedro 1:19.
“Alégrate, joven, en tu juventud, y toma placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios” (Eclesiastés 11:9).

La mies es mucha: Los Estados Unidos de México

D.E. Rule
“Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a Su mies” (Mateo 9:38).
México es el país de habla hispana más poblado de todo el mundo con sobre 80 millones de habitantes. La Ciudad de México, con casi 20 millones, es una de las megaciudades del mundo.
Entre el 85 y 90% de los mexicanos son católicos. En la revolución de 1910 la iglesia católica perdió mucho de su poder económico y político, pero últimamente parece que ha ganado más reconocimiento con el gobierno. Un grupo de 160 evangélicos fueron atacados con machetes y piedras el 2 de febrero de 1990 cuando se reunieron en una montaña en las afueras de la Ciudad de México donde podían ver toda la ciudad, por personas que dijeron “Mátales” y “Esto es un pueblo católico”. Debemos orar por la paz y libertad.
Casi el 75% de los más de 200 idiomas mexicanos tienen el Nuevo Testamento completo o en preparación. Es importante que los creyentes mexicanos desarrollen o sigan desarrollando una visión misionera, empezando con los pueblos indígenas, los que viven en barrios bajos y extendiéndose a todo el mundo.
México está negociando un acuerdo trilateral con Canadá y los Estados Unidos de América para formar un gran mercado libre. Qué importante es que cualquier éxito que pudieran tener no sea motivo para causar que la población ponga sus ojos en las cosas materiales en vez de ponerlos en las espirituales.