Número 30
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Carta del editor - Número 30 - Diciembre de 2013
D.E. Rule
Amado hermano y amigo:
En este número empezamos con un artículo que incluye epitafios necrológicos de Mahoma y Buda, y algo que muestra porqué son falsos y no confiables a pesar de tener tan numerosos seguidores en el mundo. Nosotros conocemos al que es la Luz verdadera: Debemos seguirle con todo nuestro ser y buscar compartir la luz de Su Palabra con los que andan en tinieblas.
Hay un artículo que topa el tema de por qué podemos saber que el cristianismo es la verdad. No hay otra verdad. No es un salto ciego de fe creer lo que Dios dice en Su Palabra.
Podemos aprender mucho del libro de Nehemías acerca del avivamiento y la clave de leer y aplicar la Biblia, la Palabra de Dios en nuestras vidas individualmente y colectivamente. ¿Has leído la Biblia de portada a portada?
En un mundo que está rechazando en su mayoría la Biblia como la Palabra de Dios, muchísimos dicen que las relaciones sexuales fuera del matrimonio y que el matrimonio y las relaciones sexuales entre homosexuales no son pecado. ¿Qué diferencia hay entre la situación de hoy en día y la de Sodoma y Gomorra en tiempo de Lot? Necesitamos cuidar que nuestros pensamientos y hechos estén en base de lo que Dios nos enseña en Su Palabra, no lo que dice y hace este mundo. Como vemos en otro artículo, todo pecado es serio pero no todo pecado es igual.
Oremos por el país de Kenia y sus habitantes, ubicados y afectados por la minoría musulmán en su país y por su vecino, Somalia.
Como siempre, recomendamos que leas esta revista con tu Biblia abierta porque es donde debemos comprobar todo cuanto leemos y oímos. Es la única y última autoridad de fe.
Su hermano por gracia,
La resurrección de Cristo
D.E. Rule
“No está aquí, sino que ha resucitado”.
Estas siete palabras de Lucas 24:6 marcan una diferencia profunda y clave entre el Señor Jesucristo y cualquier otra persona que ha vivido en la historia de la humanidad. Él es único entre todos los seres humanos que han vivido o van a vivir, porque para siembre ha sido, es y será Dios, pero se hizo hombre y por toda la eternidad va a ser Dios y hombre a la vez. Es parte de la Deidad (Trinidad) con Dios el Padre y con el Espíritu Santo, el único ser humano que nunca ha pecado y el único que no puede pecar.
En el mundo, hoy en día, hay una tremenda confusión religiosa y miles de millones de seguidores de otros hombres; pero ninguno de ellos ha resucitado de entre los muertos, sino Cristo. Los capítulos de sus vidas aquí se han terminado y la eternidad va a revelar claramente su destino eterno; pero sabemos que si no se arrepintieron de sus pecados ante Dios y creyeron en el Señor Jesucristo como su Salvador antes de su muerte, han sido condenados para siempre destinados a un castigo eterno en el lago de fuego.
Una cosa común después de la muerte es que se prepare una necrología que pone por escrito datos claves de la persona. Comparamos necrologías de tres seres famosos y al final notamos la diferencia entre los primeros dos y la razón por la que la publicación de la tercera hubiera sido cancelada.
Primero, veamos una necrología de Mahoma, considerado universalmente por los musulmanes como el último profeta enviado por Dios para la humanidad, y ellos dice que Ala es Dios.
Abu al-Qasim Mahoma, conocido como Mahoma. Murió en Medina, Hejaz, Arabia el 8 de Junio de 632 d. C. Tuvo entre 62 y 63 años cuando murió en la casa de Aisha, una de sus trece esposas, después de sufrir por algunos días de fiebre, dolores de cabeza, y debilidad en su cuerpo. Consumó su matrimonio con Aisha cuando ella tuvo nueve años.
Nació en Rabi al Awal, Mecca, Makkah, Arabia el 19 de Abril de 550 d. C., hijo de Abdullah, su padre que murió seis meses antes del nacimiento de Mahoma, y Amina, su madre quien murió cuando Mahoma tuvo seis años. Fue miembro del clan Banu Hashim y criado por su abuelo paternal después de la muerte de su madre hasta la edad de ocho años, cuando quedó bajo el cuidado de su tío Abi Talib.
Desde 583 hasta 609 trabajó como comerciante, contrayendo matrimonio con una viuda quince años mayor que Él, Kahdijah. Ella murió en 619, pero nueve de las otras doce esposas le sobrevivieron.
Dijo que a los 40 años empezó a recibir revelación de Dios en una de las noches que pasó en una cueva en la montaña en oración y reclusión. Dijo que Dios es uno, y que la sujeción a él (islam) es el único camino aceptable ante él. También dijo que él, Mahoma, fue un profeta y mensajero de Dios. Fue un instrumento para destruir mucha de la idolatría en la península árabe.
Poco a poco con sus campañas militares y tratados firmados con los conquistados logró consolidar su poder sobre mucho del pueblo árabe, y algunos otros. Escribió versos que forman el Corán, y otros escritos de sus vida (sira) y tradiciones (sunna) que son tomados de su vida como escritos sagrados.
Sus seguidores dicen “no hay Dios aparte de Ala y Mahoma es un Mensajero de Ala. Dicen que el milagro supernatural de él fue el Corán”.
Examinamos en breve su vida. Buscó conquistar con la espada, no al corazón. Hasta ahora está en su tumba, aunque ha prometido a sus seguidores un paraíso de delicias y una multitud de vírgenes. Un verdadero profeta nunca se equivoca en sus profecías y Mahoma sí se equivocó. Dijo que Cristo fue un profeta pero no le reconoció a Él como su Salvador ni como Hijo de Dios. Muchos de sus seguidores siguen tratando de conquistar con “la espada” en vez de con “el amor”. Sigue en su tumba y es visitado por millones cada año mientras la cueva donde el Señor Jesucristo fue sepultado quedó vacía cuando Él resucitó de entre los muertos. El Corán no es un libro de profecías hechas y profecías cumplidas que da confianza total de que lo que falta por cumplir va a suceder tal y cual lo dice. La Biblia es así y totalmente confiable aun en la parte histórica, que no sucede así con el Corán. Murió enfermó mientras que el Señor Jesucristo murió al entregar Su vida en la cruz del Calvario, porque Él no estaba sujeto a enfermedades.
Veamos otro líder religioso famoso: Gautama Buda. Es la persona que enseño las cosas sobre las cuales se basa el budismo.
Gautama Buda, también conocido con Siddhartha (él que alcanza su meta) Buda, Shakyamuni o Buda. Falleció en el año 483 a. C. a la edad de 80 años en Kushinagar en la India. Murió de una enfermedad violenta después de tal vez comer carne de cerdo. Sus restos mortales fueron cremados y divididos en entre las ocho familias reales y sus discípulos.
Nació aproximado en el año 563 a. C. en Lumbini en Nepal, hijo de Suddhodana, jefe del clan Shakya, y Reina Maha Maya. Su madre falleció poco después del nacimiento de Gautama Buda. Se casó a la edad de 16 años a su prima Yasodhara y tuvieron un hijo llamado Rahula. Fue destinado por su padre a ser un príncipe y su padre intentó esconderle de enseñanzas religiosas y del conocimiento de sufrimientos humanos. Logró escapar a su vida en el palacio y trabajó un tiempo como mendigo en la calle.
Buscó altos niveles de consciencia mediante la meditación en yoga e iluminación espiritual por negarse a sí mismo bienes como la comida. Llegó al punto de colapsar en un río y casi se ahogó cuando no estaba comiendo más que una nuez u hoja al día. Cuando reconoció que esta vida no estaba funcionando cambió a lo que llamó el Camino medio. Dijo que después de meditar por 49 días a la edad de 35 años alcanzó la Iluminación. Dijo que tuvo entendimiento completo de las causas de sufrimiento y la forma de eliminarlo, las Cuatro Verdades Nobles. Por medio de esto dijo que una podía llegar a alcanzar el estado de liberación supremo o Nirvana, con una mente en paz perfecta: libre de ignorancia, codicia, odio y otras cosas que contaminan.
Buda dijo antes de su muerte que sus discípulos no deben seguir a un líder. Sus enseñanzas no fueron escritas durante su vida o en los tiempos poco después.
De nuevo, hagamos una comparación. Salmo 37:4-5 dice: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”. El Señor Jesucristo no nos dice que debemos extinguir nuestros deseos, sino que lo que hace es que cuando somos salvos nos da una nueva vida con otros deseos completamente distintos. No nos dice que tenemos que buscar un sendero con ocho pasos en nuestra propia fuerza, sino que nos da una nueva vida y el Espíritu Santo para poder hace lo que le agrada a Él y nos da un gozo verdadero y duradero.
Ahora bien, al llegar al Señor Jesucristo no podemos escribir una necrología y menos un epitafio necrológico ya que no está muerto: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí” (1 Corintios 15:1-8). Cristo después ascendió al cielo y ahora está vivo; es más, pronto vendrá para arrebatar a los suyos, sea que estén vivos o aunque sus cuerpos estén muertos, para llevarles al cielo con cuerpos transformados: cuerpos incorruptibles e inmortales. Es la fuente de paz verdadera. Es el tema de cientos de profecías y todas ellas se cumplieron a cabalidad y completamente durante su primera venida.
Cuando Él dijo en Juan 14:6: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” nos indica que es Único. No hay otro camino al cielo ni otra verdad aparte de Él. Por lo que merece que todo nuestro ser sea a puesto Su servicio.
El cristianismo es la verdad
D.E. Rule
¿Cómo sabemos que el cristianismo es la verdad?
Vivimos en un mundo donde muchos rechazan la idea de que hay verdades absolutas en la vida, y especialmente en asuntos espirituales. Muchos piensan sobre la “verdad” en el área de la psicología. Dicen que si algo le hace a usted sentir mejor, eso es verdad para usted; también dicen que si algo me hace sentir mejor, es la verdad para mí. En resumen, la idea hoy en día es que la verdad difiere entre diferentes personas y es relativa al individuo y no es algo que es absoluto en cuanto a las preguntas más importantes de la vida.
Muchos dicen que cuando nosotros los que somos cristianos decimos que Jesucristo y la Biblia son la verdad y que no hay otra verdad, somos prepotentes. ¿Cómo vamos a responder a esta crítica? “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1 Pedro 3:13-16). “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:23-26). No estamos buscando argumentos; estamos buscando reflejar la luz del evangelio glorioso. “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:1-6). “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:8-10). La gran mayoría de la población de este mundo no está leyendo la Biblia. Tienen el testimonio de la creación como vemos en Romanos 1:19-21, pero qué mejor cuando pueden tener el testimonio de la vida y los labios de un creyente que muestra y comunica acerca del Señor Jesucristo como el único y suficiente Salvador de los pecadores.
Podemos decir como el apóstol Pablo “ ... que estoy puesto para la defensa del evangelio” (Filipenses 1:17). Veamos tres cosas importantes que debemos entender para poder responder a las inquietudes de otros.
Primero.- la Biblia es diferente a cualquier otro libro. Es un libro histórico, pues los hechos que relata sucedieron realmente, no son historias inventadas. Dios habla y actúa dentro de la historia humana y en las vidas de nosotros mismos, así como en el pueblo de Israel y en el resto de los pueblos. Dios actúa con propósito en la historia de la humanidad. Muchas de estas cosas afectan a nuestras vidas directamente hoy en día. Por ejemplo, un hecho tan importante como la muerte y la resurrección de Jesucristo que nos afecta profundamente en la actualidad, y lo hará para toda la eternidad. Es lo que nos permite tener una relación con Él, porque Él está vivo. No es solamente un sentimiento o experiencia que nos hace sentir mejor.
Cuando el apóstol Juan escribió acerca de Cristo en 1 Juan 1:1-4, escribió de Uno que había existido con Dios por toda la eternidad y que ya fue hecho hombre también: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido”. Juan no conoció al Señor Jesucristo en una forma teórica, sino que le conoció personalmente y muy de cerca. Nosotros por fe también le conocemos muy de cerca. No fue solamente un buen hombre que dejó un buen ejemplo sino que es ¡el Hijo eterno de Dios que ahora está vivo después de haber resucitado de entre los muertos! En Juan 1:1-3 leemos: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Juan no estaba hablando de algo que solamente le afectó en su cabeza; estaba hablando del Creador del universo y el Verbo eterno, el Señor Jesucristo.
La resurrección del Señor Jesucristo de entre los muertos es un evento histórico. Si no sucedió, nuestra fe sería vana. Muchos teólogos modernos y falsos maestros dicen que no importa si estas cosas sucedieron o no, pero la verdad es que son cosas vitales para nuestra fe. En 1 Corintios 15:3-9,12-17 leemos: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios ... Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados”. Hubo un número grande de testigos de Su resurrección y el hecho de que la gran mayoría de los apóstoles murieron como mártires es una de las evidencias de que no tuvieron temor de la muerte cuando vieron lo que sucedió con el Señor Jesucristo después de su muerte. Debe tener el mismo efecto en nuestras vidas ahora ya que sabemos que Cristo viene en el arrebatamiento en las nubes para llevarnos al cielo. “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:13-18). Un gran testimonio de este poder se da en la vida de un verdadero creyente cuando muere y se separa del cuerpo sin tener temor de que le sucederá, porque sabe que su espíritu y su alma irán al cielo junto a la presencia de Jesucristo. La resurrección de Cristo junto con su sacrificio de sí mismo en la cruz del Calvario son los eventos históricos más maravillosos en la historia y más importantes o los fraudes más grandes que han existido. La evidencia en la Biblia misma y en la historia, verifican que estas cosas sucedieron y que no son un fraude. El impacto en las vidas fue una demostración de lo que vieron ellos con sus ojos físicos. Aunque aquí no hay espacio para verlo en más detalle, podemos recomendar libros como Evidencia que Exige un Veredicto por Josh McDowell para más apoyo en este tema. Los críticos que dicen que hay personas que no pueden distinguir entre un mito y lo que han visto con sus propios ojos, les falta discernimiento pues éste no es el caso de los discípulos de Jesús.
Aunque tenemos la promesa de que el Señor vendrá otra vez para llevar a los redimidos y posiblemente durante nuestra vida; ciertamente, algunos ya le vieron en su gloria física en un evento en el que Dios muestra claramente que obra en lo sobrenatural; esto lo muestra el relato bíblico del monte de la transfiguración: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia” (2 Pedro 1:16-17). Sin embargo, nosotros mismos le veremos pronto en toda su gloria.
Segundo.- El cristianismo es la verdad en el sentido de que es exclusivamente la verdad. En un mundo donde hay dichos como “todos los caminos llevan a Roma” y donde muchos piensan que “cualquier creencia tiene el mismo fin, especialmente si uno es sincero”. Consideremos la siguiente ilustración. Usted puede ir a la farmacia cuando está enfermo y decir: “¡Deme cualquier medicamento! Porque sinceramente creo que me va a curar”. Sería una tontería. La única forma en que pecadores como nosotros podamos ser salvos es mediante el “ ... arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21). No hay otro camino aparte de Cristo. “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Esto hace que otras religiones y filosofías sean falsas, pues no hay un camino intermedio. Las enseñanzas son opuestas a las otras enseñanzas propuestas por los seres humanos. Es el lado opuesto de la batalla. En 1 Juan 2:23 leemos: “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” y en 1 Juan 4:1-3: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”. Si alguien niega al Hijo, no tiene el Padre. Aquí está la prueba de si algo es la verdad o no. No hay campo intermedio o colores grises para compartir con las filosofías y religiones del mundo. Esto hace falso todo lo demás según la Biblia.
Es común entre la gran mayoría, incluyendo muchos que profesan ser cristianos, buscar “rayos de luz” en otras enseñanzas que hablan de cosas santas y son supuestamente la verdad. Rechazan la idea de buscar que las personas se conviertan de otras enseñanzas. Qué contraste con el mensaje de Pablo a los de Tesalónica: “Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:5-10). Cristo nos libra de la ira venidera, pues la obra es de Él. Las religiones esclavizan a las personas que buscan su propia justicia. Cristo está vivo y en el cielo, mientras que los cuerpos de Mahoma, Buda, los gurús de los hindús y los demás ejemplos y supuestos profetas están descompuestos en sus tumbas, esperando su encuentro ante el Juez de última instancia, el Señor Jesucristo, en el gran trono blanco.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Cuando los creyentes en el Señor Jesucristo dicen que el cristianismo es la verdad, muchas veces son acusados de ser arrogantes. Pero consideremos esto por un momento: Es la verdad acerca de la realidad, no solamente algo que nos hace sentir mejor; es lo que provee respuestas a la realidad en la cual vivimos.
Muchos filósofos dicen que los seres humanos son como computadoras y están condicionados por sus genes y su pasado. Argumentan que en realidad no pueden escoger entre las cosas porque son otro animal y el producto de la evolución. Si fuera cierto que todos somos productos de una serie de cosas que ocurrieron por casualidad, la verdad es que ningún ser humano tendría el fundamento para tener autoridad sobre otro ser humano. También no habría base para establecer una diferencia entre lo bueno y lo malo. Para evitar un desorden total estos filósofos dicen que hay que pretender que existe una diferencia entre lo bueno y lo malo, y cuando alguien no distingue entre las dos cosas hay que reprogramarles con psicoterapia. Cuando hay crímenes, echan la culpa a los factores de condicionamiento y formación, en vez de reconocer que son pecados que resultan del comportamiento de pecadores que manifiestan su naturaleza pecaminosa. Cualquiera que deje a un lado al Señor Jesucristo, tiene por delante un sendero de desesperación.
La Biblia presenta una verdad enteramente diferente. El ser humano fue creado a la imagen de Dios y debe reflejar el carácter de Dios. Las decisiones que tomamos en la vida deben tener sentido. El carácter de Dios es perfectamente bueno. Hay cosas que son siempre buenas y otras que son siempre malas. La Biblia indica lo que es bueno y lo que es malo. El ser humano se ha rebelado contra Dios. La única y exclusiva solución es el Señor Jesucristo que vino para ser el Salvador de todos los que se arrepienten de sus pecados y creen en Él. Si Jesucristo es rechazado, la porción que queda es fútil y sin esperanza. La Biblia es la verdad acerca de la realidad en el mundo.
Tercero.- el cristianismo es la verdad porque es algo que tiene que ser puesto en práctica, no solamente debatido como otra idea humana. “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5). Dios existe y Jesús murió, resucitó y ascendió al cielo. Debemos practicar la verdad y andar en la luz, así como Él anduvo en la luz. Lo que tenemos en la Biblia es verdad histórica y realidad objetiva. Esta verdad debe ser posible observarla por la manera en que vivimos.
Mateo 5:14-16 dice: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Porque Dios existe y es quien dice ser que es, nosotros debemos ser luz en el mundo. Vivir conforme a la verdad debe provocar que otros la observen y crean en ella.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34-35). El amor debe ser mostrado por la forma en que vivimos.
Debemos actuar de tal forma que el mundo pueda saber que el Padre envió al Hijo y que este acto fue un suceso verídico dentro de la historia que ha impactado grandemente nuestras vidas. Jesucristo dijo: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” (Juan 17:23). La falta de una unidad visible entre creyentes es causa de que el mundo critique nuestra práctica de la verdad.
“Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo ... El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén” (Juan 1:16-17; Apocalipsis 22:20-21).
¿Son todos los pecados iguales?
D.E. Rule
Pregunta: ¿Son todos los pecados iguales?
Respuesta: ¡No! Todos los pecados son serios pero no todos son iguales. Veamos algunos versículos que confirman esto, pero primero quiero hacer notar un punto muy importante: Basta un solo pecado y si la persona no se arrepiente de sus pecados y cree en el Señor Jesucristo como su Salvador, está perdido en sus pecados. Romanos 3:22-24 dice: “ ... Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Sea con un pecado o muchos, aunque todos somos culpables de una gran cantidad de ellos, y por lo tanto estamos destituidos de la gloria de Dios y ciertamente no iremos al cielo si no somos justificados por la gracia. En Santiago 2:10 leemos: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”. El estándar de Dios es absoluto y no permite entrar ni siquiera un pecado a la casa del Padre que está en el cielo.
Vemos algunos versículos que indican que no todo pecado es igual ante Dios.
Juan 19:5-11: “Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre! Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él. Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios. Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo. Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Más Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene”. Pilato pensó que él poseía autoridad aparte de Dios y que Jesús no tenía autoridad, pero estaba totalmente equivocado. Jesucristo confirmó que los que le habían entregado tenían mayor pecado.
Mateo 11:20-24: “Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti”. Cuando hay más luz, hay más responsabilidad. Los que vivimos donde tenemos acceso fácil a la Biblia y oportunidad de enseñanza tenemos más responsabilidad colectiva e individual.
Lucas 12:45-48: “Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”. Hay diferencias en niveles de castigo.
2 Pedro 2:20-21: “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado”. Hay más responsabilidad para alguien que tiene conocimiento intelectual del Señor y comete el mismo pecado que si no hubiese tenido tal conocimiento.
Santiago 4:17: “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”. No solamente es pecado hacer lo malo. También es pecado no hacer lo bueno.
1 Corintios 6:18: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”.
Proverbios 6:27-33: “¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas Sin que sus pies se quemen? Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; No quedará impune ninguno que la tocare. No tienen en poco al ladrón si hurta para saciar su apetito cuando tiene hambre; pero si es sorprendido, pagará siete veces; entregará todo el haber de su casa. Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace. Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta nunca será borrada”. Los pecados sexuales dejan una huella durante toda la vida porque son pecados contra el cuerpo de uno mismo y porque van directamente contra el ejemplo de la pureza de Cristo con su novia, la iglesia. Tal vez una alegoría puede ilustrar esto. Supongamos que hay un joven que trabaja ayudando a alguien a vender periódicos en la calle por dos años. Años después se convierte al Señor y con la conciencia tocada vuelve al hombre que ayudó y admite que cada día robó 20 pesos de su empleador. Hace el cálculo de 14 600 pesos más intereses y manda un cheque por 25 000 para incluir los intereses. ¿Cómo se va a sentir el exempleador? Creo que va a estar agradecido de que el exempleado ha reconocido su falta y ha tratado de hacer restitución. Para continuar, supongamos que incluye en el sobre otro cheque por 25 000 pesos con la explicación de que durante el tiempo que estuvo trabajado para él tuvo relaciones sexuales con su esposa y que está incluyendo estos 25 000 pesos para hacer restitución. ¿Va a responder el hombre en la misma forma que respondería acerca del robo de dinero? ¡Para nada! Va a responder que no hay una cantidad de dinero que pueda compensar este pecado. La inmoralidad sexual es sumamente seria, en muchos casos las graves consecuencias duran por el resto de la vida.
Hebreos 10:28-29: “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”. Cuando tenemos toda la Biblia y en especial la luz del Nuevo Testamento somos más responsables que los que vivieron antes de la primera venida de Cristo.
Mateo 18:6: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”. Hay una responsabilidad en cuanto al trato de los niños y niñas.
En resumen, todo pecado es serio y si no es limpiado con la sangre de Cristo derramada en la cruz, no vamos a ir al cielo. Sin embargo, hay varios factores que hacen que ciertos pecados sean más graves que otros.
Nehemías 8: Nehemías y el avivamiento
D.E. Rule
La tendencia de nosotros es con el tiempo enfriarnos en nuestra relación con el Señor y en el tiempo del Antiguo Testamento vemos que los judíos tuvieron la misma dificultad con Jehová. La solución es un avivamiento. Lo necesitamos individualmente: “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos” (Salmo 138:7-8). Lo necesitamos colectivamente: “¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?” (Salmo 85:6). Podemos tener la nueva vida en Cristo; sin embargo, necesitar ser restaurados y vivificados. Las palabras “vivificarás” y “darnos vida” vienen de la raíz en el original que significa vivir o revivir. Lo que se encarga en nuestras manos tiene la tendencia a declinar. Necesitamos ser despertados. Mira los ejemplos de Josías, Ezequías, la reforma en el siglo 16, y lo que sucedió en Gran Bretaña e Irlanda en la primera parte del siglo 19. En todos estos casos la Palabra de Dios tuvo un lugar preeminente: leyeron y pusieron en práctica lo que enseña la Biblia; actuaron en base de lo que la Palabra dice directamente, esto es, los principios divinos enseñados en ella, no ideas humanas.
Vemos los ejemplos del tiempo de Nehemías. Recordamos que muchos fueron llevados cautivos a Babilonia bajo Nabucodonosor. Después de setenta años, aproximadamente en el año 538 a. C., y en un cambio del imperio de Babilonia al imperio Medo-Persa, un grupo de los judíos lograron volver a Jerusalén y reconstruir el templo. Los detalles de esto se leen en el libro de Esdras. El viaje de Nehemías fue aproximadamente en el año 444 a. C. y es ese año terminaron de reconstruir los muros que rodeaban a Jerusalén. Muchas veces, necesitamos reconstruir muros espirituales que nos permiten mantener la separación de la maldad que nos rodea. En su oración en Juan 17 leemos los versos 6 al 19: “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”. No es que tenemos que vivir en colonias aparte porque allí no podemos ser luces reflejando algo de Dios que es luz. A la vez, debemos estar separados (santificados) de la maldad que nos afecta en nuestra comunión con el Señor y nuestro testimonio ante este mundo.
Vemos en Nehemías 8 siete pasos importantes en este tiempo cuando dieron la preeminencia debida a la Palabra escrita de Dios. Podemos aprender y aplicar estos principios a nosotros hoy en día.
Primero.- Se juntaron delante de la puerta de las Aguas.
Versículo1: “Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas ... ”. Esto es un tipo del poder de la Palabra de Dios en limpiarnos, refrescarnos y revivirnos, cual lo leemos en varios pasajes, Efesios 5:25-27: “ ... Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”. Números 21:16: “De allí vinieron a Beer: este es el pozo del cual Jehová dijo a Moisés: Reúne al pueblo, y les daré agua”. Juan 4:10-14: “Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. ¿Estamos aprovechando de este pozo de agua viva diariamente e individualmente cada día leyendo y meditando en la Palabra de Dios? Colectivamente, ¿estamos dando la Palabra de Dios el lugar que debe tener cuando estamos congregados en la presencia de Señor Jesucristo?
Segundo.- Pidieron que trajese el libro de la ley de Moisés.
Versículo 1b: “ ... y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel”. Ellos solamente tuvieron los cinco libros de Moisés, es decir el Pentateuco, lo primeros cinco libros de la Biblia. Nosotros tenemos todo. Debemos reconocer que el Autor de la Biblia es totalmente sabio y suficiente y nos ha dado Su Palabra para guiarnos en medio de la confusión. Cuando el pueblo de Dios en cualquier lugar y circunstancia están dispuestos a oír y poner en práctica Su Palabra, habrá iluminación para el sendero aquí en este mundo y bendición.
Podemos aprender de otros libros y de la enseñanza de hermanos en Cristo, pero hay una gran diferencia. Como ellos escucharon en su tiempo a las palabras de Zorobabel, Esdras y Nehemías, así nosotros podemos escuchar las palabras y leer los escritos de hermanos hoy en día, pero no es un reemplazo por la Biblia. La Biblia nos juzga y es inspirada directamente por el Espíritu de Dios. Todos los demás tenemos que juzgarlos o probarlos por la Palabra de Dios a fin de ver si es la verdad. Así vemos el ejemplo de los de Berea en Hechos 17:11: “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”. Entonces, comprobemos todo con la Biblia y dediquemos el tiempo necesario para escudriñar sus páginas.
Tercero.- El pueblo atendió solemnemente cuando fue leído el libro.
Versículos 2-3: “Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley”. Puede haber sido entre cinco a seis horas que estuvieron allí. El mes séptimo del calendario de ellos corresponde a Octubre en nuestro calendario y el alba está entre las 6h35 y las 7h00 en Israel durante este mes. Mostraron una devoción para escuchar que les costó. Es muy dudable que en la plaza hayan tenido sillas cómodas para sentarse durante este extenso tiempo. ¿Qué sacrificio estamos dispuestos a hacer para escuchar la Palabra de Dios? Estamos dispuestos a sacrificar el tiempo de dormir en la madrugada o mantenernos despiertos cuando tenemos sueño en la noche para poder tener más tiempo escudriñando las Escrituras.
Cuarto.- Fueron reverentes ante la Palabra y se sujetaron a la Palabra.
Versículos 4-8: “Y el escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento. Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra. Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura”.
La gloria y la reverencia le dieron a Dios, no a Esdras ni a los que estuvieron con él. La lectura del libro produjo reverencia santa y sujeción ante Dios y Su Palabra. Respondieron con humillación y adoración ante Jehová. No buscaron resaltar a un líder o un portavoz: Buscaron bendecir a Jehová.
Vemos que no solamente leyeron el libro, sino que buscaron que el pueblo entendiese la lectura. Fue leída claramente y pusieron el sentido, esto significa que explicaron las palabras que leyeron. Hoy en día hay aquellos que tienen el don de maestro y esto es su responsabilidad y privilegio. A veces nos cuesta entender la Palabra de Dios porque es sencilla y profunda a la vez. Tenemos que admitir que nuestro entendimiento es muy limitado ante este libro.
El idioma hablado común durante esta época era el Arameo y el libro estaba escrito en Hebreo. Tuvieron que explicar con cuidado el mensaje. Tampoco podemos entender correctamente la Biblia hoy en día sin la nueva vida en Cristo. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:14-16).
Quinto.- La Palabra de Dios fue fuente de gozo y refrigerio.
Versículos 9-12: “Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. Los levitas, pues, hacían callar a todo el pueblo, diciendo: Callad, porque es día santo, y no os entristezcáis. Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado”.
Aunque la Biblia habla a nuestros corazones y nuestras conciencias, al fin produce gozo y nos refresca. Sus conciencias fueron despertadas para reconocer la culpabilidad de ellos y sus padres en no obedecer antes la Palabra de Dios. Este arrepentimiento produjo lágrimas. Mostró que se juzgaron a sí mismos y cuando esto pasa ante Dios, el pecado juzgado es limpiado. No solamente se beneficiaron ellos mismos, también tuvieron para dar a aquellos que no tenían nada preparado. Cuando estamos disfrutando de comunión con el Señor, debemos estar rebosando para afectar a otros que pueden también disfrutar de lo mismo.
Hoy en día con la Biblia completa, con el Cristo resucitado y ascendido al cielo, y con el Espíritu Santo morando en nosotros, cuando estamos en la presencia del Señor Jesucristo, cuando la Palabra es leída debe producir ejercicios de conciencia similares y un ejercicio espiritual de compartirlo con otros.
Sexto.- Obediencia a la Palabra.
Versículos 13-17: “Al día siguiente se reunieron los cabezas de las familias de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, a Esdras el escriba, para entender las palabras de la ley. Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo; y que hiciesen saber, y pasar pregón por todas sus ciudades y por Jerusalén, diciendo: Salid al monte, y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de arrayán, de palmeras y de todo árbol frondoso, para hacer tabernáculos, como está escrito. Salió, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Efraín. Y toda la congregación que volvió de la cautividad hizo tabernáculos, y en tabernáculos habitó; porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel. Y hubo alegría muy grande”.
Vieron algo que no había sido observado por mil años cuando leyeron lo que fue escrito. En vez de pasarlo por alto, obedecieron lo que hallaron escrito. La obediencia a la Palabra de Dios nos cuesta pero al fin produce gran alegría. No debemos ser perezosos como oyentes de la Palabra de Dios, sino debemos ser diligentes en ponerla en práctica en nuestras vidas. Vemos que hicieron tabernáculos, símbolos de lugares de comunión con Dios, en sus casas, en la casa de Dios: el templo, y en los lugares públicos. Hay muchos que piensan que “van para visitar a Dios una hora por semana “ en lo que llaman una “iglesia” (aunque la iglesia en realidad es el cuerpo de Cristo, no un edificio), y le dejan allí las otras 167 horas de la semana). Más bien, buscamos estar en comunión con el Señor Jesucristo y obedecerle en todo tiempo.
Séptimo.- La Palabra de Dios es totalmente suficiente para todas las experiencias de la vida.
Versículo 18: “Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito”. Se leyó desde el primer día hasta el último. Debemos estar leyéndolo todos los días de nuestra vida. Tiene toda la comida espiritual que necesitamos y la dirección para guiarnos en nuestro diario vivir. El séptimo día puede ser un símbolo del milenio y el octavo de la eternidad cuando vamos a estar directamente en la presencia de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Que tengamos gracia de Dios para guardar su Palabra en nuestros corazones y ser guardados del pecado. Que Su Palabra aplicada por el Espíritu Santo dirija nuestros pasos y cautive todos nuestros pensamientos a la obediencia a Cristo.
Hebreos 13:4: "Honroso sea en todos el matrimonio"
En muchos países en América Latina existe como una epidemia causada no por un microbio, sino causada por el pecado, los embarazos de adolescentes y señoritas que no están casadas. El verso citado en el título, “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4) muestra que Dios enseña claramente que las relaciones físicas (sexuales) entre un hombre y una mujer son honrosos y correctos, pero solamente cuando están casados entre sí. Fue Dios quien inventó el sexo, pero también quien dio las condiciones para disfrutar el verdadero placer que puede traer.
No negamos que el pecado muchas veces da placer. Hebreos 11:25 habla de “ ... gozar de los deleites temporales del pecado”, porque el pecado da placer muchas veces pero es de corto plazo y después “Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan” (Job 4:8). Cuántas veces personas incluyendo creyentes en el Señor Jesucristo cosechan para el resto de su vida dificultades a cambio de lo que han sembrado en algunos momentos de placer. Es un precio muy caro que hay que pagar.
En el mundo hay hombres que dicen cosas como “hay que ver si son compatibles físicamente antes de casarse”, “dame la prueba de amor”, “demuéstrame que me amas” y otras falsedades que van en contra de la Palabra de Dios. Otras veces dicen que “pienso que él es cristiano o que está interesado en ser cristiano”. Esto no exonera el pecado. Qué irresponsable el hombre que busca satisfacer sus deseos carnales y después deja a la mujer con al menos una mala consciencia si no un embarazo no deseado. Hermanas, estos no son el tipo de hombre con quien debes buscar casarte. Este tipo de actitudes son advertencias claras para no hacerlo. Qué instructivo es ver la historia del nacimiento de Jesucristo en Mateo 1:18-25: “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. Estar desposado en aquel tiempo era un compromiso que solamente podía romperse con un divorcio, pero era antes del matrimonio. Miremos el respeto que José tuvo por María, y sus dudas fueron aclaradas por un ángel del Señor. Debe haber este mismo respeto de parte de cualquier hermano hacia las mujeres incluyendo aquella con quien quiere casarse.
No siempre es el hombre quien actúa para seducir a la mujer. Lee todo Proverbios 7 para ver esto: “Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus ojos. Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón. Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, y a la inteligencia llama parienta; para que te guarden de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras. Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía, vi entre los simples, consideré entre los jóvenes, a un joven falto de entendimiento, el cual pasaba por la calle, junto a la esquina, e iba camino a la casa de ella, a la tarde del día, cuando ya oscurecía, en la oscuridad y tinieblas de la noche. Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, con atavío de ramera y astuta de corazón. Alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar en casa; Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, acechando por todas las esquinas. Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo: Sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos; por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. He adornado mi cama con colchas recamadas con cordoncillo de Egipto; he perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela. Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores. Porque el marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje. La bolsa de dinero llevó en su mano; el día señalado volverá a su casa. Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, le obligó con la zalamería de sus labios. Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado; como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón. Ahora pues, hijos, oídme, y estad atentos a las razones de mi boca. No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en sus veredas. Porque a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más fuertes han sido muertos por ella. Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte”. Hay mujeres que buscan atrapar a hombres con el sexo y terminan destruyendo su testimonio ante el Señor y la sociedad. La Biblia nunca nos enseña que debemos poner nuestra carne a prueba, o quedarnos en una situación mala para ver si podemos resistir, sino más bien, nos enseña en 1 Corintios 6:18-20: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.
No todos los casos son como los antes citados donde un hombre o una mujer buscan seducir a una mujer o a un hombre. Hay casos cuando la pareja está verdaderamente enamorada y tienen planes de casarse, y caen en la tentación antes del matrimonio, pero no llegan al matrimonio. Nuestra carne es débil y nunca podemos confiar en nosotros mismos, aun estando casados. ¿Qué deben hacer la pareja en tal caso? Primero: confesar el pecado al Señor, pero también a los hermanos. Se requiere disciplina como lo vemos en 1 Corintios 5, pero también cuando hay restauración al Señor buscamos que haya restauración pública como en 2 Corintios 2. Segundo: la pareja debe abstenerse de tener más relaciones sexuales hasta después del matrimonio, pero pueden casarse y en muchos casos estas parejas tienen vidas que son para la honra y gloria del Señor después de estar unidos en uno. Romanos 5:20 dice “ ... mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. No es para nada una excusa para pecar, sino que es una demostración de la gracia de Dios.
¿Es la homosexualidad un pecado?
R.K. Gorgas
“Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera” (Génesis13:13).
“Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad” (Génesis 19:4-7).
“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío ... quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:26-27,32).
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:9-11).
Creemos que no es necesario añadir mucho más por medio de comentarios a las Escrituras trascritas anteriormente. En tiempos pasados cuando el mundo cristianizado aceptó la palabra de Dios, a lo menos en una forma externa acerca de este tema; tal vez no hubiera sido necesario llamar una atención especial a estas escrituras. Hoy, sin embargo, el mundo y la iglesia profesante (iglesia que dice creer en Dios, pero no le obedece), se han unido de las manos para llamar a las tinieblas luz y para echar fuera las restricciones morales impuestas por Dios en Su palabra.
Mucho se ha exaltado la idea de que, la práctica del “amor” homosexual es normal, para algunos individuos, sea por herencia genética o por condicionamiento a una edad tierna. Han rogado que tales individuos sean aceptados en la iglesia y en la sociedad, dejándoles la libertad de escoger sus relaciones sexuales. Sin tomar en consideración el consejo de la palabra de Dios que “un poco de levadura leuda toda la masa” (Gálatas 5:9).
Ahora, aun si fuese verdad que hay individuos en la raza humana que han nacido con tales tendencias, así como hay personas nacidas con otras anormalidades físicas y mentales; aunque tales individuos deben ser tratados con compasión y entendimiento, tenemos que reconocer que la indulgencia de tales tendencias sea en pensamiento (vea Mateo 5:28 para el principio) o práctica es una abominación a nuestro Santo Dios, como queda claro de las Escrituras antes citadas. Mateo 5:28: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.
Se deben considerar con mucha solemnidad el caso en el que tal vez se han desarrollado tales tendencias por razón de un condicionamiento temprano; esto muchas veces está relacionado con una madre que ha tomado un papel no escritural en el hogar, y con la abdicación del papel que Dios le ha dado al padre como cabeza del hogar. ¡Que el Señor nos dé luz acerca de esto, a nosotros que somos padres!
De la misma manera que Dios salva, libera, limpia y santifica a prostitutas, fornicarios, ladrones, personas dadas a la codicia, borrachos, maltratadores y a cualquiera que pueda tener una tendencia semejante, también puede salvar, liberar, lavar y santificar al homosexual que cree en Jesucristo como su Salvador y se arrepiente.
Él le da a él o a ella una nueva naturaleza para ver las cosas como Dios las ve, y le da el poder del Espíritu Santo, a fin de que tenga en la nueva vida el poder necesario que le permita caminar para Su honor y gloria en medio en una generación maligna y perversa.
Mientras estamos en el cuerpo, las tendencias de maldad de todo tipo pueden estar presentes, pero debemos juzgarlas y como nos insta Pablo: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).
La mies es mucha: República de Kenia
D.E. Rule
“Jesús ... dijo a Sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a Su mies” (Mateo 9:35,37-38).
Kenia es un país con sus costas en el océano Índico, está ubicada en la línea equinoccial situada en el este de África. Tiene más de 40 millones de habitantes. Fue excolonia británica y por esta razón uno de los idiomas oficiales es el inglés. Otro es Swahili, el idioma de comercio del centro este de África. En total hay 74 idiomas en el país y en muchos no hay traducidas ni siquiera porciones de la Biblia.
Con los mamíferos grandes como los elefantes, leones, hipopótamos, cebras y muchos más, es un país famoso para el turismo de safaris. Tienen visitantes del resto del mundo que vienen para ver a estos representantes de la creación de Dios. Otras fuentes principales de divisas incluyen las flores, cacao, café y otros productos agrícolas. Han descubierto petróleo en el oeste del país y en fin esto puede ser la exportación más grande.
Más del 80% de la población se identifican como cristianos, pero menos del 10% asisten a reuniones en una semana típica, mostrando que tal profesión para muchos es tan solo nominal. Están divididos en muchísimas denominaciones y grupos independientes que en muchos casos parecen que están en competencia el uno con el otro. ¡Cuánto nos hemos alejado de aquello por lo cual oró el Señor Jesucristo en Juan 17:20-23!: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”. Qué gran contraste cuando vemos cómo empezaron en el día de Pentecostés en Hechos 2:1: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”. Ciertamente, tenemos que admitir que estamos lejos de la unidad hoy en día. Y, la respuesta no es una unión negociada, sino volver a los principios establecidos en el Nuevo Testamento como nos han sido dejados y ponerlos en práctica. Pasando por muchos pueblos pequeños en Kenia se ve letreros uno al lado de otro de diferentes congregaciones que aparentemente están y que son independientes las unos a las otras. Por otro lado, es bueno ver a personas en parques los fines de semana como en el parque central de Nairobi, la capital, reunidos o leyendo sus Biblias solos.
Uno de los vecinos con quien Kenia comparte una frontera es Somalia. Es probablemente el país en el mundo donde el gobierno tiene menos control que cualquier otro sobre el territorio. Desde los piratas somalís en alta mar en el Océano Índico hasta el interior del país, hay poco control del gobierno sobre muchas partes del territorio. Esto nos hace pensar de Jueces 21:25: “En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía”. De allí vinieron aquellos que tuvieron secuestradas a muchas personas y mataron a muchos otros en un ataque en un centro comercial en Septiembre del 2013. Estos terroristas musulmanes mataron a sangre fría inclusive a muchos niños y mujeres inocentes.
¡Qué diferencia existe con el ejemplo de Señor Jesucristo y sus enseñanzas! Él murió para que no nos toque la segunda muerte: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:12-13). Debemos orar para que estas incertidumbres existentes hoy en día en Kenia resulten en beneficio para el avance del evangelio.