Número 27

Table of Contents

1. Carta del editor - Número 27 - Diciembre de 2010
2. Salvador
3. Bosquejo de los libros del Nuevo Testamento
4. Efesios 5:21-33: El matrimonio ordenado por Dios
5. Relaciones sexuales prematrimoniales: ¿Las condena o las condona?
6. 2 Corintios 6:14-19: Unirse en yugo desigual
7. Lecciones sobre los mineros rescatados
8. La tecnología
9. La mies es mucha: ¿Quién es mi vecino?

Carta del editor - Número 27 - Diciembre de 2010

D.E. Rule
A mis amados hermanos y hermanas en Cristo:
Saludos en el precioso nombre del Señor Jesucristo. Anhelamos el momento cuando todos los redimidos por la sangre de Cristo estemos juntos en la presencia del Señor. ¡Qué esperanza más maravillosa y segura tenemos en Él! Pero, mientras aguardamos, debemos usar el poco tiempo que nos queda para Su honra y gloria, pues es posible que hoy estemos cara a cara con nuestro Señor.
Esperamos que este número de Tu Juventud sea de provecho. Hay artículos sobre el matrimonio, bosquejos breves de los libros del Nuevo Testamento, pensamientos con lecciones prácticas del rescate de los mineros en Chile y otros mensajes.
Como siempre, pedimos que leas la revista o la página web con tu Biblia abierta a fin de confirmar todo con la única fuente de verdad absoluta que podemos tener en nuestras manos o ante nuestros ojos ahora.
Tu hermano por gracia,

Salvador

D.E. Rule
“ ... un NOMBRE que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:9).
¿Cómo responde tu corazón cuando oyes el nombre Jesús y el título Salvador. En Mateo 1:21 leemos: “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Si no hay una respuesta, hay que examinarse a sí mismo a la luz de la Sagradas Escrituras para ver si de veras estás en la fe cristiana o si todavía estás sin Cristo como tu Salvador; pues no hay otra persona, ni otra forma de llegar al cielo.
Hechos 4:10-12 dice: “ ... en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. El mundo está lleno de creencias, religiones, ideas etc. pero el fundamento es malo e incorrecto si no se enseña que el Señor Jesucristo es el único y suficiente Salvador para los pecadores como nosotros.
El nombre Jesús viene de Jehová-Salvador. Ya tenemos una revelación mucha más completa que la que tuvieron en el Antiguo Testamento. Él ya ha venido como Hombre, siempre manteniendo Su Deidad perfecta porque ha nacido, vivido, sido crucificado por nuestros pecados, resucitado, y ascendido al cielo. Nuestra salvación es segura porque Jesús murió para darnos vida eterna y derramó Su sangre para limpiarnos de todo pecado.
Si examinamos la vida de cualquier otra persona hallaremos fallas y pecados; sin embargo, la vida del Señor Jesucristo soporta cualquier examen y muestra cada vez más su perfección absoluta. ¿Cómo responden nuestros corazones al ver en los evangelios el carácter del Salvador mientras caminaba aquí en la tierra? Mostraba amor, gracia, misericordia y a la vez advirtió a Sus oyentes del juicio venidero para quienes le rechazan. Por fin, el mundo pudo observar a Uno que cumplió perfectamente la voluntad de Dios. Al fin el mundo pudo observar a Uno que reúne todas las calificaciones para salvar a pecadores como nosotros.
A la vez, vemos que como Salvador Jesús tuvo que entregar Su vida luego de sufrir durante tres horas el juicio que nosotros merecemos sufrir, para de esta manera poder salvarnos. Tan solo en Su muerte llevó nuestros pecados, como leemos en 1 Pedro 2:24:“ ... quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”. Y tan solo la sangre que Él derramó cuando el soldado abrió Su bello costado nos limpia de todo pecado. Damos gracias a Jesús por quién Él es y por lo que ha hecho como nuestro Salvador.

Bosquejo de los libros del Nuevo Testamento

D.E. Rule
Muchas veces no podemos recordar dónde se encuentran en la Biblia aquellos versículos que, en algunas ocasiones, incluso hemos leído muchas veces. Hay varias razones por las que esto sucede. Hay personas que han ejercitado más su memoria y pueden recordar mejor que otras. Algunos recordamos la ubicación de un versículo en la página, porque hemos utilizado la misma Biblia por muchos años. Y también, hay que reconocer que nos falta ser bastante diligentes en leer la Biblia. Sin embargo, hay otra razón que en parte se puede corregir: Muchas veces no tenemos suficiente conocimiento sobre los temas principales de cada libro para así quizá ubicar primero el libro y luego el versículo si no recordamos el capítulo y versículo específico. El propósito de este artículo es dar una breve introducción a los temas principales de los libros del Nuevo Testamento.
Los Evangelios
Como bien sabemos, el Nuevo Testamento empieza con cuatro evangelios. Hace muchos años, en Bolivia algunos preguntaron acerca de la necesidad de tener cuatro, y por qué hay diferencias (pero no conflictos). Un hermano explicó que fue para observar a la misma persona, el Señor Jesucristo, desde cuatro diferentes puntos de vista. Para ilustrarlo se tomaron un día y caminaron alrededor de una montaña. Luego se pararon en los cuatro puntos cardinales y el hermano que estuvo ilustrando el asunto se detuvo y les preguntó: “¿Qué montaña es esta?” Así, en cada ocasión, los demás contestaron con el mismo nombre. Al llegar al final les preguntó: “¿Cuántas montañas hemos visto?” Ellos contestaron: “una sola”. Luego prosiguió: “¿Cuántos puntos de vista hemos tenido?” A lo que respondieron: “cuatro”. Entonces, el hermano les explicó que esto es lo que tenemos en los cuatro evangelios, al Señor Jesucristo, uno solo, presentado desde cuatro puntos de vista.
Mateo
Es el evangelio que presenta al Señor Jesucristo como el Rey de los Judíos. Fue escrito estableciendo su derecho a ser rey en base a la línea real de Israel y cuya genealogía empieza con Abraham. Hay muchas referencias a versículos del Antiguo Testamento que han servido a los judíos para relacionar los dos testamentos, pero que también nos sirven a nosotros. Aquí se establece que el Señor es Jesús (Salvador), Emanuel (Dios con nosotros) y que Él es el Cristo, el Mesías que esperaba Israel. Lastimosamente, la mayoría no Le reconocieron como el Mesías. Además, incluye un resumen cronológico de profecía en el capítulo 24. Y fue escrito por Mateo quien había sido cobrador de impuestos.
Marcos
Es el evangelio dirigido en primera instancia a los romanos y a todos aquellos que valoran más la acción que las ideas. Presenta al Señor como el Siervo Perfecto; y por eso habla más de Sus milagros que de sus parábolas; tampoco empieza con una genealogía, pues como Siervo no tenía que establecer Su derecho a ser Siervo. Así que empieza el relato de Jesús como adulto en acción y presenta al Hijo encarnado. El autor, Juan Marcos, había fallado como siervo pero fue restaurado a un servicio para nuestro provecho.
Lucas
Empieza estableciendo la genealogía del Señor Jesucristo desde Adán y lo presenta como el Hijo del Hombre. Su gracia se extiende a todos en este evangelio, dirigido a los griegos y algunos romanos que amaban las artes y la literatura, la belleza, el estilo cultural ... , pero que sirve para todos por igual hoy en día y tal vez en especial para quienes tienen este interés. El Señor Jesucristo en este libro es presentado en toda la perfección de Su humanidad. Lo escribió un médico llamado Lucas.
Juan
Presenta al Señor Jesucristo como el Hijo de Dios. Así que el libro no empieza con una genealogía, sino en la eternidad pasada pues como Dios Él no tiene principio: Es profundo y a la vez sencillo. Juan muestra al Señor Jesucristo como la Vida en los primeros ocho capítulos, la Luz desde el capítulo 9 al 13 y el Amor entre los capítulos 14 al 21. De manera que quienes rechazaron a Cristo estaban rechazando a Dios mismo.
Hechos
El libro de los Hechos es el eslabón entre los evangelios y las epístolas, por lo que es la “historia autorizada” por Dios sobre la iglesia en su inicio. Desde el capítulo 1 hasta el 7, tenemos la iglesia en Jerusalén; luego desde el capítulo 8 hasta el 9:31 tenemos la iglesia en Judea y Samaria. El resto del libro muestra la iglesia que empieza a extenderse hasta los fines de la tierra. Es interesante que la vida del Señor Jesucristo aquí en la tierra fue de 33 años y los Hechos cubren un período similar después de Su ascensión al cielo. Fue escrito por Lucas, quien escribió el evangelio que lleva su nombre y también acompañó al apóstol Pablo al menos en uno de sus viajes misioneros. La primera parte del libro habla mucho sobre el ministerio de Pedro y la segunda sobre el de Pablo.
Romanos
Si vas a comprender la doctrina cristiana, entonces debes comprender el libro de Romanos. Pues éste nos revela el evangelio de Dios y nos muestra cómo Dios puede justificarnos sin alterar su justicia mediante la obra de Cristo. Además, explica que la justificación viene por la gracia de Dios, la sangre derramada de Cristo y la fe. Como es típico en las epístolas, hay la parte doctrinal (capítulos 1-8), y la parte práctica de la doctrina (capítulos 12-16); pero con tres capítulos dispensacionales (capítulos 9- 11) que presentan el pasado, el presente, y el futuro de Israel. Resulta ser el libro perfecto para responder a los argumentos en contra del evangelio. En el libro de Romanos nuestro enemigo es nuestra propia carne. Fue escrito por el apóstol Pablo.
1 Corintios
Este libro presenta el orden de Dios para la iglesia al cumplir las responsabilidades que Dios le ha encomendado. Aunque tiene cosas específicas del inicio de la iglesia tal como el hablar en lenguas, lo cual fue utilizado como señal para los de afuera, también hay mucha instrucción adicional que se aplica de manera específica hoy en día. El caso del capítulo 5 deja bien en claro que no hay cabida para el pecado moral grave entre quienes participan de la cena del Señor. La mayoría de los primeros seis capítulos tratan sobre desórdenes que incluyen: divisiones, inmoralidad, juicios y descuidos morales entre creyentes. Los capítulos 7 al 14 empiezan con “En cuanto a las cosas de que me escribisteis ... ” por lo que es como la respuesta apostólica a una serie de preguntas en relación a la iglesia. En el capítulo 15, Pablo, el autor, responde a quienes negaron la resurrección y en el último capítulo nos da sus consejos finales.
2 Corintios
En este libro, Pablo muestra en una forma especial su amor para el pueblo de Dios. Los primeros siete capítulos empiezan con una exposición de su ministerio: Su llamado fue de lo alto, no de los hombres. En los capítulos 8 y 9 habla sobre la ofrenda y su uso. Es interesante notar que Pablo no recibió dinero de la asamblea de Corinto y por esto tuvo libertad para hablar acerca de dar; pues durante el tiempo que estuvo allí, trabajó haciendo carpas con Priscila y Aquila. En los últimos cuatro capítulos responde a quienes le acusaron, ya que es parte de la defensa de su apostolado; además, esta parte del libro muestra sus sufrimientos por el nombre de Cristo.
Gálatas
Una forma de pervertir la verdad del evangelio es tratar de mezclar la ley con la gracia y decir que somos salvos en parte por nuestros hechos. Luego de defender su autoridad como apóstol que no era de hombres sino del Señor Jesucristo y Dios el Padre, y sus propósitos en su ministerio, Pablo explica que tuvo que resistir a Pedro ya que vivimos por fe. Desde el capítulo 3:1 hasta el capítulo 5:1 vemos el propósito de la ley, la cual nos enseña lo que somos; sin embargo, también notamos que la justificación ante Dios es por la fe. En Cristo tenemos libertad para hacer las cosas de la nueva vida en Cristo. El libro termina señalando que hay una batalla entre la carne y el Espíritu; y que el poder para andar en lo que le agrada a Dios está en vivir por el Espíritu y no bajo la ley.
Efesios
En los primeros tres capítulos de este libro aprendemos sobre nuestra posición en Cristo, la cual incluye todas las bendiciones espirituales que se nos ha dado; además, se nos ha revelado el misterio acerca de Cristo y la iglesia, se nos enseña que en posición ya estamos sentados en los lugares celestiales, y que somos beneficiarios del poder de Dios. En la segunda parte del libro vemos que hay un cuerpo y que se han dado dones a los miembros del cuerpo a fin de que se utilicen para el adecuado funcionamiento del cuerpo. Debido a esta maravillosa posición en la que hemos sido puestos, debemos vivir nuestras vidas y manejar nuestras relaciones personales con los demás de forma distinta. En este libro, nuestro enemigo es Satanás; pero el último capítulo nos muestra cuál es la armadura que tenemos para la batalla.
Filipenses
Es el libro que nos enseña acerca de la experiencia de una vida cristiana bajo el poder y la dirección del Espíritu Santo. En ella vemos que Cristo es nuestra vida (capítulo 1:21), nuestro ejemplo (capítulo 2:5), el objeto del afecto de nuestro corazón (capítulo 3:14), y nuestra fortaleza (capítulo 4:13). Pablo escribió esta epístola desde una prisión y la dirigió a la ciudad en la cual él estuvo encarcelado diez años antes; sin embargo, Pablo enseña y muestra que el gozo se halla en la relación que tenemos con Cristo y no en las circunstancias de la vida.
Colosenses
Este libro presenta al sistema de este mundo como nuestro enemigo. En los primeros dos capítulos trata sobre la gloria personal de Cristo como Cabeza de la Iglesia y su suficiencia contra peligros tales como la filosofía, el legalismo, el misticismo y el ascetismo. En los últimos dos capítulos vemos las responsabilidades que tenemos, así que con nuestra nueva vida en Cristo debemos hacer morir al viejo hombre en nosotros y vivir en la nueva vida en Cristo. Esta nueva vida, cuando está activa, cambia nuestro comportamiento, nuestras oraciones, nuestro testimonio en la forma de vivir y hablar. La carta termina con una lista de hermanos con quienes Pablo tuvo relación.
1 Tesalonicenses
La venida del Señor Jesucristo se menciona en cada uno de los capítulos de 1 Tesalonicenses. En unos casos se refiere a cuando vendrá para arrebatarnos y en otros a cuando vendrá con nosotros para reinar sobre la tierra por mil años. Es una asamblea que nació en un lugar en medio de las dificultades (ve Hechos 17), las cuales ayudaron a establecer la relación personal que Pablo tuvo con ellos. Ellos se distinguieron por su fe, amor y esperanza. Vale notar que Timoteo, un hermano joven, les visitó cuando Pablo no pudo hacerlo. Los últimos dos capítulos contienen exhortaciones prácticas acerca de la santificación que cumple la voluntad de Dios, el amor que piensa en los demás, la vida que habla a otros, la esperanza que consuela a los creyentes, el día del Señor y otras exhortaciones prácticas.
2 Tesalonicenses
Muchas veces las segundas epístolas al mismo destinatario hablan sobre cosas que se deben corregir de una forma u otra. En Tesalónica, algunos se confundieron entre la venida del Señor por los santos y la venida del Señor con los santos para iniciar el día del Señor. Pablo, antes de corregir la confusión, les escribió un mensaje de agradecimiento; luego, les instruyó acerca del justo juicio de Dios. En el capítulo 1:10 tenemos la manifestación del Señor con nosotros. En capítulo 2:1 tenemos Su venida por nosotros en el arrebatamiento. Es evidente que no vamos a pasar por la tribulación ya que vamos a estar en el cielo; pero debido a la persecución que estaban atravesando, algunos de ellos pensaron que ya estaban viviendo ese tiempo. El capítulo 2:11-12 es una advertencia a quienes rechazan el evangelio de la gracia ahora, pues no van a recibir el evangelio del reino durante la tribulación. La epístola termina con instrucciones prácticas acerca de la oración mutua y cómo tratar a quienes andan desordenadamente.
1 Timoteo
Es la primera en la lista de las epístolas dirigidas a personas. En este caso, es una carta de Pablo a Timoteo, quien había sido como su hijo en la fe. Es un libro que presenta a la iglesia como la casa de Dios y fue escrito en un tiempo cuando las cosas todavía estaban en orden. En ella le da instrucciones a Timoteo acerca de su conducta y respecto a la conducta de cada uno en la congregación, lo cual incluye la oración, el ámbito de acción de los hombres y las mujeres en la congregación, sin olvidar lo que respecta a los oficios. Aunque 1 Timoteo fue escrita en un tiempo que es como de una casa modelo, Pablo advirtió sobre la apostasía venidera y cómo actuar en medio del problema. Antes de dar instrucciones relativas a los falsos maestros y el amor al dinero, dejó instrucciones prácticas a varios grupos de creyentes.
2 Timoteo
Desde que Pablo escribió la primera epístola a Timoteo hasta cuando le escribió la segunda, el desorden ya se había introducido en la iglesia; razón por la que no solo había la casa de Dios, sino también la casa grande, en la cual estaban no solo los creyentes verdaderos, sino también los falsos: aquellos que tan solo habían hecho una profesión de fe, pero que no tenían a Cristo. Pablo exhortó a Timoteo para que permanezca y persevere en la fe. Luego le dio instrucciones sobre la fidelidad para el cristianismo verdadero, la apostasía venidera y el recurso para el hombre de Dios ante la apostasía. La carta termina con instrucciones y mensajes personales que son muy instructivos.
Tito
A quien se le dirigió esta carta recibió autorización apostólica de Pablo para que nombre ancianos y corrija problemas en Creta, la cual contiene mucha instrucción en relación a la sana doctrina y al orden que debe reinar en las asambleas. En el capítulo 1:12 vemos que hay características culturales y nacionales que pueden interferir con la vida cristiana. Es por eso que debemos evitar necedades y estar sujetos al gobierno y a los gobernantes (o sufrir las consecuencias cuando nos ordenan hacer algo que está en contra Su Palabra, como observamos en otro libro ya que es más importante obedecer a Dios antes que a los hombres).
Filemón
En esta carta, Pablo pide a Filemón que reciba a Onésimo: un esclavo que se le había escapado, y que estaba encarcelado junto a él en Roma; sin embargo, fue allí donde se convirtió al Señor como su Salvador y entonces Pablo solicita que Filemón reciba a Onésimo no como esclavo, sino como hermano en Cristo. Es una lección práctica sobre la gracia de Dios puesta en acción.
Hebreos
Es una epístola escrita a creyentes que antes eran judíos, en la cual se les enseña que el nuevo pacto es mucho mejor que el anterior. Hasta el capítulo 4:13 se muestra que la persona de Cristo es superior a los profetas, los ángeles, a Moisés y a Josué. Desde allí hasta el capítulo 10:18 muestra que el sacerdocio de Cristo es mejor que el de Aarón, así como su ministerio al compararlo con el de Aarón, y finalmente la ofrenda de Sí mismo superior y mucho mejor que las ofrendas del Antiguo Testamento. El libro termina con exhortaciones para que valoremos el acceso que tenemos a la presencia del Señor Jesucristo; nos anima para que sigamos los ejemplos de fe del Antiguo Testamento y tengamos esperanza en Cristo, y finalmente para que mostremos las características de un cristiano que tiene un Salvador que no cambia.
Santiago
Romanos nos enseña que la justificación ante Dios es por la gracia, la sangre y la fe; mientras que Santiago enfatiza su enseñanza en la justificación ante las personas. Aquí en este mundo no podemos ver el corazón, sino solo los hechos y mediante ellos tratamos de determinar si alguien está en la fe o no; la verdad es que es un criterio que puede fallar, pero no hay otro. Nuestros hechos muestran fruto, el cual indica que tenemos al Espíritu morando dentro de nosotros. En este mundo tendremos tentaciones, pero la sabiduría para salir de ellas está en Dios. Hay la promesa de que si soportamos las tentaciones se nos dará una corona de vida. También dice que no debemos hacer acepción de personas, ni caer en adulterio. Esta epístola habla de tres leyes: La ley de Dios que enseña que si fallamos en un punto, entonces somos culpables de todo; la ley real enseña que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos; y, la ley de la libertad que nos hace juzgar nuestra conducta a la luz de la voluntad de Dios y de la nueva naturaleza que tenemos en Cristo. Así que somos libres para actuar en la nueva naturaleza y hacer las obras que la fe verdadera produce.
1 Pedro
Esta carta fue escrita por Pedro a creyentes judíos que estaban esparcidos en diferentes lugares; sin embargo, también hay mucha instrucción para nosotros pues tenemos una esperanza viva en los cielos por la resurrección de Cristo, que es muy diferente de la porción terrenal de los judíos. Hasta el capítulo 2:10 se menciona los privilegios y las responsabilidades que tenemos como creyentes. Luego, desde allí hasta el capítulo 4:10 están instrucciones acerca de nuestras relaciones con los demás. Y el libro termina con exhortaciones en virtud de que vienen los últimos días y los sufrimientos que pueden venir con ello; sin embargo, el gobierno de Dios está a favor de los justos.
2 Pedro
Dios en su justicia va a juzgar a los impíos. Es necesario que estemos firmes en nuestra vida cristiana porque hay falsos profetas y burladores de la verdad. Así que estas instrucciones son necesarias en un tiempo cuando estamos rodeados por la apostasía.
1 Juan
La manifestación de la vida eterna en Cristo produce comunión con el Padre, con su Hijo Jesucristo y con los demás creyentes. El pecado rompe la comunión pero tenemos a un abogado para con el Padre, a Jesucristo, quien murió por nosotros y puede defendernos. La obediencia y amor marcan a quienes gozan de esta comunión. En el capítulo 2:12-14 se muestra que esta comunión debe tener etapas de crecimiento. Existen peligros como el mundo, falsos maestros, falsos profetas y más. Sin embargo, hay rasgos de un creyente verdadero como el amor, la sana doctrina, la obediencia, la fe que vence el mundo, la seguridad de nuestra salvación por medio de Su Palabra, la confianza en la adoración y sabiduría acerca de las realidades espirituales.
2 Juan
Aunque no se identifica a la señora elegida a quien se escribió esta corta carta, hay dos cosas que son de suma importancia en su enseñanza: El amor debe ser gobernado por la verdad y debemos obedecer la Palabra de Dios. Se nos instruye que no debemos recibir a engañadores que enseñan lo que no está conforme a la verdad.
3 Juan
Esta carta es otro mensaje corto en apenas trece versículos, en los cuales se usa la palabra “verdad” seis veces y “verdadero” una vez. Juan expresó su gozo al ver cómo Gayo andaba en la verdad, en contraste con Diótrefes que usaba palabras maliciosas y una autoridad que no provenía de Dios para dominar en la asamblea y echar a hermanos fuera de ella. Entonces, se nos recuerda que debemos imitar lo bueno y no lo malo.
Judas
Con el crecimiento de la apostasía, es necesario contender ardientemente por la fe. Estas instrucciones que contienen ilustraciones del Antiguo Testamento están seguidas por cuatro anclas para nuestra vida:
1. Ser edificados sobre nuestra santísima fe.
2. Orar en el Espíritu Santo.
3. Conservarnos en el amor de Dios.
4. Esperar en la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
Nota cómo la fe nos conecta con toda la Deidad en estos últimos tiempos tan difíciles.
Apocalipsis
Este último libro es de juicio e incluye a las iglesias por la Palabra de Cristo y al mundo. Nos enseña acerca del regreso del Señor para reinar, la ciudad celestial y el estado eterno. El versículo 4 del capítulo 1 nos da el bosquejo del libro, es decir: las cosas que vio en el capítulo 1, las que son respecto a las siete iglesias en los capítulos 2-3, y las que han de venir que se hallan en las profecías desde el capítulo 4 hasta el fin del libro. El capítulo 19:10 nos dice que “ ... el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”. Él es el tema de este libro donde observamos la manera en que llega a tomar el lugar que a Él le pertenece.
Tenemos que estudiar con nuestros corazones dispuestos y limpios para comprender más del Salvador y del libro glorioso que nos ha dejado.

Efesios 5:21-33: El matrimonio ordenado por Dios

R. Thonney
“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido” (Efesios 5:31-33).
El primer pensamiento de Dios en Sus consejos eternos fue Cristo y la Iglesia. Luego, cuando llegó el momento de formar el mundo y poner aquí las criaturas con el hombre a la cabeza de todo, lo hizo para que sea un reflejo de Cristo y la Iglesia. Si consideramos el tema del matrimonio con esta luz, nos ayuda a entender la relación y las responsabilidades relativas al mismo. Dios tuvo un Hijo eterno que lo propuso como el Centro y preeminente en todos sus propósitos en conexión con la primera creación y también en la nueva creación. Pero Dios es Trino y esto se ve desde el primer capítulo de la Biblia, cuando en Génesis 1:26 se comunican entre las diferentes Personas de la Deidad, al decir: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. También el hombre hecho a su imagen es trino: espíritu, alma y cuerpo; es un ser social que se comunica. Cuando Dios hizo al hombre lo hizo varón y hembra y no están completos el uno sin el otro. Tal como Cristo y su Iglesia están unidos en un solo cuerpo, así también el hombre y su mujer son una sola carne.
Cuando el hombre sentía que no había ayuda idónea para él en toda la creación, entonces Dios le hizo caer en un sueno profundo (figura de la muerte de Cristo) y tomó una de sus costillas y formó de ella una mujer para que sea su compañera idónea. Del costado abierto de Cristo salió la sangre que es la base de bendición para que Cristo tenga una compañera unida a Él para aquel día eterno.
Ahora, cuando se entiende bien este misterio, se puede ver mejor el significado de las debidas responsabilidades en nuestras relaciones terrenales. En Efesios 5:21-33, Pablo nos exhorta y comienza de la siguiente manera: “Someteos unos a otros en el temor de Dios”. ¡Cuán importante es reconocer que aunque es necesaria la sumisión, hay una autoridad suprema en todas nuestras relaciones, pues es Dios quien ha estructurado las relaciones así y no el ser humano!
Así que en los versos 22-24 que tratan de la responsabilidad de la mujer dice que es necesario que ella esté sujeta a su marido como al Señor. ¿Por qué? Porque como Cristo es Cabeza de la Iglesia y debe ser obedecido, también el hombre es cabeza de la mujer y ella debe estar sujeta a él en todo. Esto no quiere decir que el hombre siempre tenga la razón o que sea más inteligente, sino que ha sido puesto como cabeza de la mujer. Nuestras hermanas creyentes deben preguntarse cuando algún varón las pretende para el matrimonio: ¿Puedo respetarle y sujetarme a él? Si el varón no fuese creyente, entonces va a ser extremadamente difícil. Es por eso que la Palabra nos dice que no nos unamos en yugo desigual con los incrédulos. Es algo que Dios jamás ha querido para su pueblo redimido y santificado.
La parte más significativa tiene que ver con el marido en los versos 25-27. Pues implica amar a la esposa como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Vivimos en un día en el que no se entiende que éste es amor ÁGAPE, es decir, un amor que ama no porque haya algo amable en la persona a quien se ama, sino que sencillamente ama porque Dios es amor. Así que no es cuestión del objeto del amor, sino más bien de la fuente del amor. En realidad Dios nos ama, no porque seamos amables sino porque Él es amor: es amor divino. Además, no es una emoción, sino una decisión. En nuestra sociedad torcida por el hombre, a veces se ama a la mujer por una emoción pasajera o por intereses; pero esto no es amor divino. A Cristo le hicieron tantas afrentas, pero nunca se detuvo, sino que prosiguió e hizo cuanto fue necesario para nuestra salvación. A la mujer nunca se le ordena que ame a su marido, sino que se sujete a él. Sin embargo, al marido sí se le ordena que ame a su mujer con este amor divino, es decir, a pesar de todo. Esto es fundamental en el hogar y el no prestar atención a este principio tan básico es la razón por la que fracasan tantos matrimonios.
El verso 26 nos dice a los maridos: “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra”. Nuestras mujeres no son perfectas al igual que nosotros. Pero aquí hallamos la forma de ir limpiándonos. Cuán bueno es cuando en el hogar se destina continuamente un tiempo para la lectura de la preciosa Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Allí se puede dar cuenta que no es el marido quien quiere imponer su voluntad, sino que es la Palabra del Dios que nos hizo y sabe cómo funcionamos mejor en esta relación tan intima y importante.
En el capítulo 3 se nos enseña que los principados y potestades en los lugares celestiales están aprendiendo en nosotros la multiforme sabiduría de Dios. Así, los ángeles, quienes observan todas las actividades aunque estén cerradas las puertas, al mirar un hogar cristiano aprenden de nuestra forma de vivir sobre el reflejo de Cristo y Su Iglesia. ¡Que el Señor nos permita por su gracia que seamos un fiel reflejo!

Relaciones sexuales prematrimoniales: ¿Las condena o las condona?

W. Carrion
Considero muy beneficioso el detenernos a reflexionar sobre las relaciones sexuales prematrimoniales; tema muy candente que debe ser tratado con respeto en una sociedad que se va degenerando y que en ninguna población del mundo pasa desapercibido, pues está en vigencia en cada rincón en donde existe juventud, tratando de salir adelante en su batallar con la cruda realidad de la vida y el cotidiano aprendizaje para formarse un criterio sano y personalizado en cuanto a normas de conducta; y además no hay tema más digno de ser estudiado sincera y honestamente por parte de personas de ambos sexos, porque hay mucho por aprender en esta sociedad apartada de “todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre”, que va deteriorándose como consecuencia de la naturaleza depravada del hombre que ha desechado los principios del sano uso de la sexualidad y buena convivencia social establecidos por Dios, para la felicidad del ser humano en general.
Hay que aceptar que para recuperar la moralidad y la honestidad que están a punto de desaparecer, y que tanto necesita esta sociedad en decadencia, para que exista un cambio, será como producto de la renovación de nuestro entendimiento, de la regeneración y la conversión, todo lo cual lo podemos encontrar en la Palabra de Dios, aceptando a Jesucristo como nuestro Salvador; lo cual muchos han protestado aduciendo que unas pocas lecciones de moralidad son suficientes, pero el resultado es indiscutible, la sociedad actual está cayendo en una espiral de degradación y ruina moral evidentes.
Actualmente en las instituciones educativas, se enseña la sexualidad en base a tener relaciones sexuales seguras, para no contraer enfermedades de contagio sexual, o para que las estudiantes no queden embarazadas; mas no se enseña en base a la moralidad, la decencia, la castidad y el temor a Dios.
¡Bien se ha dicho que la pureza moral y la castidad, son frutos de la pureza doctrinal!
Pasando junto a un colegio femenino, fui testigo de una escena muy desagradable: un angustiado padre había concurrido a las cercanías del Colegio donde estudiaba su hija, una preciosa chica que cursaba el quinto año de enseñanza secundaria, para a escondidas espiarla en horas de la salida de clases y descubrir quién era el joven que la tenía embarazada con seis meses de gestación; al sorprender a la parejita juntos, el indignado padre con una pistola en la mano le gritaba al joven: ¡De mi hija no te burlas maldito, ahora mismo me declaras que piensas hacer con ella, o te mueres de una vez!; mientras que la desesperada madre rogaba a su iracundo marido: “tranquilízate, tenemos que conversar pacíficamente, es el futuro de nuestra hija el que está en juego”.
Si actualmente ponemos atención a las diversas costumbres y manifestaciones culturales de los pueblos, en donde se permite la cópula libre, aprobándose que los jóvenes se junten y convivan prescindiendo del contrato matrimonial; la legalización de uniones de hecho en algunas legislaciones, matrimonios a prueba o por contrato; llegando actualmente al colmo de fabricar preservativos de tamaño pequeño, para que los niños de 12 años de edad puedan tener relaciones sexuales en forma protegida. Es justo y necesario hacer un alto y preguntarnos: ¿Qué dice Dios sobre las relaciones sexuales antes del matrimonio?, ¿Qué dice usted mi amigo(a) o hermano(a), las condena o las condona? ¿Estará la institución del matrimonio quizá próxima a desaparecer?
Dios en las Sagradas Escrituras, censura las relaciones sexuales antes del matrimonio, las cuales no traen a la pareja la verdadera felicidad, principalmente porque aquello no es su perfecta voluntad; el Creador del hombre y la mujer y Quien instituyó el matrimonio, no nos da libre albedrío para hacer lo que a nosotros nos venga en gana, habiendo establecido principios que correctamente observados son para nuestra felicidad.
En Génesis 34, tenemos un claro ejemplo de que unirse a una doncella sin el vínculo del matrimonial es deshonra, amancillamiento y abominación, y que no se puede reparar el daño hecho ni con todos los bienes que se puedan ofrecer, el capítulo termina exponiendo que tal procedimiento es tratar a la doncella como a una ramera.
Otro caso muy triste de relaciones sexuales prematrimoniales, lo encontramos en 2 Samuel 13, allí tenemos el caso de Amón, hijo del Rey David, el cual se enamoró de una mujer hermosa llamada Tamar, y en vez de proceder conforme a la voluntad perfecta de Dios, decidió seguir el mal consejo de su amigo Jonadab, quien aconsejó proponer a Tamar relaciones sexuales sin vínculo matrimonial, a lo cual ella no consintió, pero él no estuvo dispuesto a reflexionar, ni a escuchar a Tamar, ni a dominar su deseos carnales, llegando a violar a la chica, deshonrándola, cometiendo un pecado vil y abominable, relación sexual que no tuvo como base el amor verdadero, ni Dios los había unido en su alma, siendo solamente puros deseos carnales.
La palabra de Dios nos explica cuál fue la repercusión de esta malvada y precipitada relación carnal: Amón después de haber abusado de Tamar y saciado sus instintos carnales la aborreció, despreciándole infamemente, hasta llegar al odio.
¿Qué hombre quiere como esposa a una mujer fácil, que a la primera propuesta sucumbe a la petición de mantener relaciones sexuales?
Tú, joven cristiano, ¿desearías tener como esposa a una joven que cuando salgas con ella los demás hombres se atrevan a decir: esa mujer fue mía, de fulano y de zutano, pero ahora, mírenla, se hace la santa?
Tú, señorita, estarías contenta que después del matrimonio con el amor de tu vida, otras mujeres comenten: él fue mío primero, me prometió fidelidad y matrimonio, ahora se ha conseguido otra tonta, a quien con el tiempo le hará lo mismo que a todas a las que nos ha engañado.
Si tu respuesta a una de las dos preguntas anteriores es negativa, es sabio sujetarnos y obedecer la regla que el Señor Jesucristo nos ha dejado para tener una vida correcta y honesta ante los hombres: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12).
¿Tú quieres para ti una pareja que se haya conservado en estado de pureza y castidad? ¡Entonces joven consérvate puro(a)!
No es correcto manosear o dejarse manosear carnalmente, a pretexto de experimentar la vida, y a la vez anhelar que aparezca para ti el hombre o la mujer que tenga contigo su primera experiencia sexual con amor verdadero y bajo el consejo del Dios verdadero.
“¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brazas sin que sus pies se quemen? Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; no quedará impune ninguno que la tocare” (Proverbios 6:27-29).
“Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:1-6).
Cuando el hombre pide mantener relaciones sexuales como una prueba de amor, está exteriorizando cuál es su verdadero interés con la mujer que dice amar: quizás lo único que desea es mantener relaciones sexuales. Señorita, no te dejes engañar infamemente; el dicho dice que después de haber comido no hay hambre, se perderá completamente tu anhelo de llegar pura al matrimonio, y quedarás marcada como una mujer que ya experimentó, con un hombre que no le merecía, una relación sexual deshonrosa y abominable a los ojos de Dios.
Elegir compañero o compañera para toda la vida, no se lo puede hacer desojando margaritas, porque esto no es como jugar a la lotería, hay que abrir bien los ojos y conocer muy bien a quien va a vivir contigo toda una vida. Y, además, se debe conocer también a su familia; pues muchos hogares han fracasado por la intromisión de la familia de uno de los dos cónyuges; cuando uno sufre de “mamitis aguditis”, se convierte en una tortura permanente para su pareja, que tiene que soportar, la ausencia del ser amado que pasa metido donde mamita, y viene trayendo influencias negativas.
No se puede decir jamás que el amor es ciego.
Si crees que el matrimonio es una válvula de escape a tus actuales problemas, saldrás de guatemala y caerás en guatepeor.
Si te unes con alguien, porque te has fugado de tu hogar, el fracaso puede estar asegurado; igual cuando el matrimonio resulta ser forzoso por causa de un embarazo no planificado.
Cuando se ha iniciado una relación en yugo desigual, el o la creyente manifiesta que la esperanza de convertir a su pareja es lo último que se pierde, pero jamás olvides que: ¡Quien mal empieza, mal termina!
El matrimonio perfecto no existe, el matrimonio feliz se lo forja en el diario vivir, en medio de penas y alegrías, soportándose el uno al otro, aceptando al cónyuge con sus errores y aciertos, perdonando y aceptando el perdón de quien con valentía y amor lo solicita. El hogar verdadero debe estar fundamentado en el amor, una comprensión mutua, confianza plena, sacrificio y unidad de propósito.
El hogar cristiano debe ser un nido de amor, en medio de un mundo lleno de conflictos.
O lo que alguien escribió acertadamente y lo leí en una pared “El hogar es un pedazo de cielo incrustado en un mundo imperfecto”.
En Éxodo 20, Deuteronomio 5 y otros pasajes Dios establece: “No cometerás adulterio ... , no codiciarás la mujer de tu prójimo”, “Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace” (Proverbios 6:32); y nos aconseja: “Mirad pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer” (Deuteronomio 5:32-33).
En el Nuevo Testamento se nos enseña que el hombre que desea agradar a Dios debe ser “marido de una sola mujer” (1 Timoteo 3:2).
“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4).
Estimado joven, el deseo de mi corazón, es que consideres para tu bien el buen consejo, que elijas el camino correcto que Dios nos ha proporcionado en su Palabra para tener un hogar feliz: Guárdate para que llegues al momento profundo y maravilloso de una relación sexual cuando Dios una tu vida en matrimonio a la vida de la persona que amas siendo correspondido(a).
“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).
“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).
“Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol” (Eclesiastés 9:9).
Nos agradaría recibir tus comentarios sobre este asunto de vital importancia, además desearíamos conocer de tus experiencias personales para poderte dar más consejos apropiados y al grano.

2 Corintios 6:14-19: Unirse en yugo desigual

D.E. Rule
Las personas que tienen experiencia en el campo donde se utilizan animales para arar pueden dar razón respecto a este asunto de unir animales de diferentes especies con un mismo yugo. Deuteronomio 22:9-11 dice: “No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña. No ararás con buey y con asno juntamente. No vestirás ropa de lana y lino juntamente”. Hay muchos creyentes en el Señor Jesucristo que pueden corroborar que entrar en yugos desiguales ya sea en matrimonios, negocios, congregaciones y otros aspectos de la vida han sido desastrosos para sus propias vidas. La verdad es que no somos más sabios que las Escrituras y las circunstancias en nuestras vidas no deben ser el pretexto o la razón para que dejemos a un lado lo que nos enseña Dios en Su Palabra, la Biblia. No hay una promesa en la que se nos diga que las cosas aquí en la tierra van a ser fáciles y sin problemas, pero no por eso no podemos entrar en relaciones de diferentes tipos con inconversos sin cosechar lo que sembramos.
El principio de separación fue introducido en el primer capítulo de la Biblia. Hubo separación de las aguas del cielo y las de la superficie del planeta tierra; separación de la luz de las tinieblas; y separación de los mares, ríos y lagos de la tierra seca. Es una lección que continúa en toda la historia, la que va a culminar con la separación eterna entre aquellos que tienen fe y los que están perdidos eternamente en sus pecados y que serán confinados en el lago de fuego.
Veamos 2 Corintios 6:14-19: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.
Pero antes de ver los diferentes tipos de yugos desiguales, leamos Juan 17:15: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”. Evitar entrar en yugos desiguales en nuestra vida no significa evitar tener contacto con las personas en este mundo. Así que no quiere decir que debamos vivir aislado de nuestros familiares inconversos, nuestros vecinos, nuestros compañeros en el trabajo o los estudios; pues para hacer esto tendríamos que salir del mundo. Además, una de las razones por las que estamos aquí luego de ser salvados por Cristo es para que seamos luz en medio de las tinieblas.
Veamos las instrucciones específicas. Lo primero que leemos es: “¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?”. Esto podemos aplicarlo a toda la esfera del comportamiento moral. Hace dos días tuve una reunión con alguien debido a mi trabajo en agricultura, quien dijo: “yo trato de hacer las cosas en una forma correcta, pero en este caso fue necesario decir una pequeña mentira a una persona”. La verdad es que no hay pequeñas mentiras y no hay razones justificables para mentir. Además, en ciertas situaciones de la vida, no estamos obligados a contestar todas las preguntas, ni dar toda la información. Pero sí tenemos la obligación de decir la verdad cuando hablamos. Esta persona en general es muy correcta en sus negocios, pero cómo podía entrar un creyente en una sociedad con tal persona y mantener su testimonio como cristiano.
La segunda pregunta es: “¿qué compañerismo tiene la luz con las tinieblas?”. Alguien que conoce al Señor Jesucristo como su Salvador tiene una nueva vida en Cristo y tiene al Espíritu Santo morando dentro. Puede leer la Biblia con inteligencia en cosas espirituales acerca de Dios. Imagínese los matrimonios cuando uno quiere seguir y servir el Señor, mientras que la otra persona ni siquiera puede comprender lo que está pensando el creyente. Conozco a un hermano que se casó antes de conocer al Señor, cuya esposa tampoco era creyente. Así que antes de su conversión trató muy bien a su esposa y luego de convertirse al Señor le trató aun mejor; sin embargo, ella se divorció de él y dijo: “tú no eres el hombre con quien me casé”. La nueva vida en Cristo había producido un cambio profundo en él, aunque sin conocer a Cristo no era un hombre que se había metido en cosas aparentemente malas. Efesios 2:4-5 nos enseña que “ ... Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”. Nadie va a busca conseguir una esposa en la morgue; sin embargo, hay muchos hombres cristianos que buscan esposas que están muertas espiritualmente. La clave es no empezar una relación con un inconverso para así evitar tener problemas después.
La tercera pregunta es: “¿Y qué concordia Cristo con Belial?”. El asunto es: ¿Quién tiene autoridad en tu vida y mi vida? ¿A qué persona, idea, y/o cosa reconocemos como el maestro o guía de nuestra vida? Belial es un nombre que significa “maldad” o “sin valor”. Es por eso que no puede haber un acuerdo o paz entre Cristo y Satanás, y por lo tanto tampoco entre dos personas que tienen distintos maestros o guías. Si Cristo es el Maestro de nuestras vidas, no podemos unirnos con alguien que tiene una relación directa con un maestro que lo guía por otro rumbo.
La cuarta pregunta es “¿O qué parte el creyente con el incrédulo?”. Sencillamente no hay comunión. Pues la única forma de tener comunión entre un creyente y un incrédulo es que el creyente piense y se ocupe en la carne y no en el Espíritu. A veces vemos que hay incrédulos, cuya forma de caminar es mejor que la de muchos cristianos; sin embargo, el problema es que las motivaciones son distintas. Pues pueden hacerlo para ganar el respeto de los demás o porque la carne (la vieja naturaleza) es religiosa, pero no es la respuesta de una nueva vida en Cristo. Así que tratar de reconciliar las dos naturalezas es un acto en contra de Cristo; razón por la que no pueden estar de acuerdo los creyentes y los incrédulos ya sea en matrimonios, negocios en sociedades, ni en las congregaciones cristianas.
La quinta pregunta es: “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?”. Es cierto que muchos reconocen como ídolos a las figuras que fueron hechas por manos humanas y que se adoran; pero la verdad es que un ídolo es cualquier cosa que se interpone entre Dios y nosotros. Así que puede ser otra persona, el placer, la posición, las cosas materiales, la fama e incluso los talentos que Dios nos ha dado a cualquiera de nosotros. 1 Corintios 3:16 dice: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”, pues colectivamente somos el templo de Dios; a la vez, de manera individual nuestros cuerpos son el templo de Dios como leemos en 1 Corintios 6:19-20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. El Espíritu Santo no puede tener ningún lugar con ídolos de cualquier índole. Lo cual deja en claro que los creyentes no deben estar en congregaciones donde hay idolatría.
Pero ¿cómo podemos llevar todo esto a la práctica? Si estamos en un yugo desigual que podemos romper, entonces debemos hacerlo. Si un creyente está unido en matrimonio con un incrédulo lea detenidamente 1 Corintios 7:12-16: “Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?”. Hay muchos casos cuando uno de ellos se convierte al Señor primero y luego por su testimonio la otra persona también lo hace. Pero estos versículos de ninguna manera son una autorización para que se elija empezar una relación para culminar en un matrimonio entre un(a) creyente y un(a) incrédulo.
La otra forma de poner en práctica estas enseñanzas es no entrar en nuevos yugos desiguales. ¡Que aprendamos a andar en el Espíritu y no en la carne!

Lecciones sobre los mineros rescatados

D.E. Rule
Estoy escribiendo este artículo pocos días después de que los mineros (32 chilenos y 1 boliviano) fueron rescatados de la mina donde quedaron atrapados por casi setenta días. Fue un acontecimiento tan maravilloso que captó la atención de todo el mundo, y quienes conocemos al Señor Jesucristo como nuestro Salvador podemos aprender algunas lecciones de lo sucedido. No pretendo ser un experto sobre lo acontecido, pero sí quiero que consideremos algunos detalles.
Vale notar primero que el enfoque de cuantos estuvieron involucrados fue trabajar como equipo, para rescatar a los mineros atrapados y permitirles volver a sus familiares sanos y salvos. No observé que se estuviesen buscando a los culpables por el accidente, sino que concentraron sus esfuerzos en rescatarlos. Filipenses 3:12-14 dice: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.
El apóstol Pablo, quien había sido un gran perseguidor de los cristianos hasta su conversión a Cristo en el camino a Damasco, no pasó su tiempo mirando su pasado, sino que enfocó su mirada en la meta. Los involucrados en el rescate concentraron su esfuerzo para hacerlo con diligencia y la mayor brevedad posible. Trabajaron en equipo aprovechando tanto nacionales como extranjeros para lograr su objetivo. Así también, todos los creyentes somos un cuerpo en Cristo y debemos estar trabajando enfocados en la misma meta: “del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Él viene pronto para llevar a la iglesia para que esté con Él en el cielo. ¿Estamos enfocados en el rescate de quienes todavía están atrapados en sus delitos y pecados?
Aunque muchos se esforzaron y utilizaron sus talentos en el rescate, noté que al fin, muchos que estuvieron atrapados y también oficiales, dieron gracias a Dios, pues reconocieron que el rescate fue provisión de Él; tal como dice en Efesios 2:4-9: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Cuando hay bendición, la tendencia nuestra es atribuirnos el crédito a nosotros mismos, en vez de reconocer que Dios merece todo el crédito; es como mirar las herramientas en vez de al maestro. Una de las instrucciones que el Señor Jesucristo dio a sus discípulos en Lucas 17:10 fue “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”.
El Señor Jesucristo compró nuestra redención con su sangre, dio Su vida para darnos vida, y vive intercediendo por nosotros; así que le pertenecemos a Él, no a nosotros mismos, y no tenemos el derecho de vivir para nosotros mismos. Los involucrados en el rescate de los mineros sacrificaron su tiempo, su energía, y varios se pusieron a sí mismos en peligro para salvar las vidas de los demás. Bien vale preguntarnos: ¿Estamos dispuestos a poner nuestras vidas por los inconversos o por nuestros hermanos y hermanas en Cristo?
Aparentemente, el liderazgo de mineros como Luis Alberto Urzúa fue clave en la mina, pues él procuró ayudar a los demás. 1 Pedro 5:2-3 dice: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey”. Cada creyente es diferente: hay quienes tienen más experiencia, algunos que caminan más en comunión con el Señor, otros que tienen más conocimiento de la Palabra de Dios, etc.
Hay quienes, bajo la dirección del Espíritu Santo, deben guiar como lo hallamos en Hebreos 13; sin embargo, solamente hay Uno que es la cabeza, como lo leemos en Colosenses 1:17-18: “Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten; y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, Él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia”.
En la iglesia hay solo una cabeza que es el Señor Jesucristo, empero también hay lugar para quienes asumen más responsabilidad como siervos. Filipenses 2:3-5 nos enseña: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. ¡Qué ejemplo perfecto tenemos en el Señor Jesucristo! Él, siendo perfecto e infinitamente mejor que nosotros, se humilló a sí mismo y tomó el lugar como el Siervo Perfecto para servir a los demás. ¿Estamos dispuestos a ser siervos de los demás?
Algo clave en el rescate, tanto de los mineros atrapados, como de los que trabajaron afuera sea con taladros, comunicación, provisión de suministros de comida, medicamentos, y muchas otras cosas, fue que utilizaron sus capacidades en equipo. En Romanos 12, 1 Corintios 12 y Efesios 4 hallamos listas de dones, además de los talentos que encontramos entre los hermanos y hermanas en Cristo. La verdad es que cada uno somos diferentes, pero incompletos y necesitamos de los demás para trabajar juntamente en la obra del Señor. A la vez, debemos usar lo que está en nuestras manos para el Señor y su pueblo.
En 1 Timoteo 4:11-16 leemos: “Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. ¿Estamos utilizando lo que Dios nos ha prestado para la honra y gloria del Señor y para el bien de los demás?
Tenemos un mensaje de esperanza para un mundo que no la tiene y que solo en Cristo la puede encontrar. Una de las cosas que dieron esperanza a los mineros antes de tener contacto con quienes empezaron el rescate fue oír el sonido del taladro que hacía el primer hueco para poderse comunicar con ellos y suministrarles provisiones, lo cual les hizo saber que no los habían abandonado. Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. 1 Juan 3:14 debe ser una prueba de la veracidad de nuestra profesión de fe pues dice: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte”. ¿Amamos a quienes no tienen a Cristo y a nuestros hermanos?
Cada vez que salía a la superficie de la tierra la cápsula Fénix 2 Con otro minero rescatado, provocaba el regocijo en otras partes del mundo. Lucas 15:10 dice: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. Muchos estuvieron orando por cada uno de los mineros y se regocijaron cuando escucharon cada nombre y salieron uno por uno. Aunque está bien orar en general por quienes están perdidos, reconocemos que la salvación de las almas perdidas es individual y debemos regocijarnos cuando las personas se arrepienten y creen en el Señor Jesucristo de manera individual para su salvación. ¿Estamos orando por cada una de las personas y tratamos de ayudarles a comprender el amor y la obra de Cristo, así como su necesidad de ser salvos? ¿Nos regocijamos cuando se convierten al Señor?
¿Estamos dispuestos a aprender de los errores y fracasos? Ciertamente, hay cosas que se deben corregir a fin de evitar, en la medida en que sea posible, que se cometan los mismos errores que contribuyeron al accidente en la mina San José, en el desierto de Atacama, al norte de Chile. Es importante escuchar a todos quienes pueden aportar ideas para corregir los problemas. Siete veces en Apocalipsis 2 y 3 dice: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. ¡Qué problemas tenemos cuando no estamos dispuestos a escuchar y corregir lo que está mal! No debemos ofendernos cuando recibimos instrucción de la Biblia y/o de otros. En el Salmo 119:165 se nos hace recordar que “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo”. Proverbios 13:1 dice: “El hijo sabio recibe el consejo del padre; mas el burlador no escucha las reprensiones”. ¿Tenemos los oídos y el corazón abiertos para ver dónde y cómo operar tener cambios en nuestras vidas individuales y entre los hermanos?
Hay muchas más lecciones que podemos aprender de los acontecimientos ocurridos recién en Chile y de muchas otras cosas que observamos diariamente. Te dejo para que busques muchas más.

La tecnología

D.E. Rule
Aprovechamos esta oportunidad para hablar un poco acerca de la tecnología, pues mucha de la tecnología que existe no es mala ni buena en sí misma, sino que el uso que se hace de ella determina si es malo o bueno.
Hay muchos que están utilizando el internet como medio para compartir el evangelio en lugares que no pueden visitar y en los que no se puede compartir abiertamente la Palabra de Dios. Hay otros que utilizan este medio de comunicación para poder animar y disfrutar de comunión con hermanos y hermanas en Cristo que están en otros lugares. La verdad es que hay recursos en el internet, en DVDs y en diferentes programas que pueden ser muy útiles.
A la vez, estos medios pueden tener muchas cosas que son muy dañinas para nuestras almas. Es por eso que aunque estemos en un lugar donde parece que nadie nos puede ver, debemos recordar lo que nos dice Proverbios 15:3: “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos”. Además, aparte de las cosas malas, podemos gastar tanto tiempo en cosas que no necesariamente son malas, como leer las noticias o chatear con otros hermanos, pero luego resulta que no tenemos tiempo para escudriñar las Escrituras, meditar lo que hemos leído, ni orar. En 1 Corintios 7:31 Pablo aconseja: “ ... los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen”. Pues si buscamos nuestro gozo en la tecnología y lo que ella trae vamos a terminar decepcionados; mientras que si utilizamos la tecnología para la honra y gloria del Señor entonces puede ser provechosa.

La mies es mucha: ¿Quién es mi vecino?

D.E. Rule
“Jesús ... dijo a Sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a Su mies” (Mateo 9:35,37-38).
Normalmente en esta parte de la revista Tu Juventud escribimos sobre un país y la situación del evangelio allí para que podamos estar orando por ellos; sin embargo, esta vez queremos hacerlo algo muy personal
En los últimos dos versos de Mateo 28:19- 20 leemos: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Luego, en Hechos 1:8 leemos: “ ... cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.
El Señor quiere que todos sean Sus seguidores o discípulos. Su instrucción fue que este mensaje llegue hasta lo último de la tierra; muchas veces hay creyentes que dicen que no podemos salir a otro lugar sin terminar el trabajo que está cerca de casa. Es verdad que el trabajo que está cerca nunca terminará; sin embargo, también hay mucha gente que a diario muere sin haber oído del Señor Jesucristo y aun hay muchos más a quienes durante toda su vida no se les ha expuesto claramente el evangelio.
Entonces, ¿cuál es la lección? Debo empezar con quienes tengo contacto en mi vida cotidiana. Esto puede incluir familiares, vecinos, compañeros de estudios o del trabajo, personas que encontramos en el transcurso de cada día mientras estamos en los medios de transporte o caminando. Si no aprendemos a compartir con los de nuestra “Jerusalén”, entonces no va a ser fácil en nuestras Samarias y más allá donde hay barreras culturales y de idioma.
Cuán importante es tener un corazón que comparte el deseo de Dios que ninguno perezca, sino que todos se arrepientan de sus pecados y crean en el Señor Jesucristo como su Salvador. Ciertamente, no podemos separar la labor que todos debemos tener como evangelistas en nuestra vida diaria. Evangelizar debe ser algo que vivimos, no algo que vamos a hacer en ocasiones especiales.
La mayoría de personas se convierten al Señor no en grandes campañas, sino cuando un creyente comparte con otra persona el amor de Cristo y la vida manifiesta que este amor está activo en él. Nosotros somos la única Biblia que muchos incrédulos leen en su vida diaria. Así que bien vale cuestionarnos: ¿Qué mensaje están leyendo? ¿Es uno que pone en sus corazones el deseo de leer la Palabra de Dios que tenemos, la cual es perfecta y completa?