Entramos ahora en la parte práctica de la epístola. Basado en la verdad enseñada en los capítulos anteriores, el escritor exhorta a los creyentes en relación con sus privilegios y responsabilidades en la casa de Dios. Siguen en esta porción práctica de la epístola siete grupos de exhortaciones señaladas por las palabras: “Lleguémonos, mantengamos, considerémonos, corramos, retengamos, salgamos, ofrezcamos” (capítulos 10:22,23,24; 12:1,28; 13:13,15).
Todo cristiano es constituido sacerdote
El gran resultado de que los creyentes hayan sido hechos “perfectos” por la obra consumada de Cristo (versículo 14) es que todos ellos fueron constituidos sacerdotes. El apóstol Pedro y el apóstol Juan confirman esto (1 Pedro 2:5,95Ye also, as lively stones, are built up a spiritual house, an holy priesthood, to offer up spiritual sacrifices, acceptable to God by Jesus Christ. (1 Peter 2:5)
9But ye are a chosen generation, a royal priesthood, an holy nation, a peculiar people; that ye should show forth the praises of him who hath called you out of darkness into his marvellous light: (1 Peter 2:9); Apocalipsis 1:66And hath made us kings and priests unto God and his Father; to him be glory and dominion for ever and ever. Amen. (Revelation 1:6)). Sin declararlo directamente, es obvio por el lenguaje que usa el escritor y las figuras que aplica a los creyentes que él los considera como sacerdotes —tanto es así, que no ve necesario expresar ese hecho—. En primer lugar, nuestro sacerdocio está implícito en la declaración: “Y teniendo un Gran Sacerdote sobre la casa de Dios” (versículo 21). La existencia de un Gran Sacerdote supone que hay una compañía de sacerdotes bajo Él. En segundo lugar, el escritor nos exhorta a actuar como sacerdotes y “acercarnos” a la presencia de Dios en el santuario celestial (versículo 22). Esto sólo se diría a aquellos que son sacerdotes. En tercer lugar, las figuras tomadas de la consagración de los sacerdotes aarónicos son aplicadas a los creyentes en el Señor Jesucristo en tipo. Él habla de nuestros “cuerpos” siendo “lavados ... con agua limpia”, lo cual se hizo a los hijos de Aarón (Éxodo 29:44And Aaron and his sons thou shalt bring unto the door of the tabernacle of the congregation, and shalt wash them with water. (Exodus 29:4); Levítico 8:66And Moses brought Aaron and his sons, and washed them with water. (Leviticus 8:6)). Luego, habla de que fuimos “purificados [rociados]” con sangre, lo cual también se hizo a los hijos de Aarón (Éxodo 29:19-2019And thou shalt take the other ram; and Aaron and his sons shall put their hands upon the head of the ram. 20Then shalt thou kill the ram, and take of his blood, and put it upon the tip of the right ear of Aaron, and upon the tip of the right ear of his sons, and upon the thumb of their right hand, and upon the great toe of their right foot, and sprinkle the blood upon the altar round about. (Exodus 29:19‑20); Levítico 8:2424And he brought Aaron's sons, and Moses put of the blood upon the tip of their right ear, and upon the thumbs of their right hands, and upon the great toes of their right feet: and Moses sprinkled the blood upon the altar round about. (Leviticus 8:24)). Así, el sacerdocio de los creyentes se halla implícito en todo el pasaje.
El camino nuevo y vivo para entrar al Lugar Santísimo
Capítulo 10:19-22.— Puesto que todos los creyentes son sacerdotes, se nos exhorta: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo, por el camino que Él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por Su carne; y teniendo un Gran Sacerdote sobre la casa de Dios, lleguémonos ... ”. Esta primera exhortación ve a los creyentes en el Señor Jesús como una compañía de sacerdotes que tienen privilegios y libertades que los sacerdotes del Antiguo Testamento no tenían. Por lo tanto, se nos anima a aprovechar esta increíble libertad de acceso a la presencia de Dios y “entrar en el santuario [lugar santísimo]” con “libertad” en un espíritu de oración y alabanza. Este gran privilegio es nuestro gracias a la eficacia de “la sangre de Jesucristo”, una prueba de Su obra consumada.
El Señor ha entrado en el santuario celestial “por” la virtud de Su sangre (capítulo 9:12), y ahora nosotros podemos entrar allí “por” la virtud de Su sangre (capítulo 10:19). Él ha entrado corporalmente; nosotros entramos en espíritu. Dado que no es posible para nosotros en la condición actual de nuestros cuerpos subir al cielo literalmente, es obvio que el escritor quiere decir que esto debe hacerse en espíritu, porque la verdadera adoración cristiana es en “espíritu” y de acuerdo con la nueva revelación de la “verdad” (Juan 4:2323But the hour cometh, and now is, when the true worshippers shall worship the Father in spirit and in truth: for the Father seeketh such to worship him. (John 4:23)). En la antigua economía levítica, la gente seguramente oraba y adoraba a Dios, pero no tenían el entendimiento de la aceptación (una bendición cristiana) ni, por consiguiente, de la libertad que la obra consumada de Cristo da a los creyentes. El resultado era que ellos se mantenían a una distancia consciente de Dios. Esto es representado en el sistema del tabernáculo por el hecho de que la gente adoraba fuera del santuario (Lucas 1:1010And the whole multitude of the people were praying without at the time of incense. (Luke 1:10)).
Versículo 20.— El escritor llama a este medio de acceso a la presencia de Dios “el camino ... nuevo y vivo”. Es “nuevo” porque no se trata de una modificación o de un apéndice al antiguo orden judaico, sino de una cosa completamente nueva. La cristiandad no ha comprendido esto en el pasado ni tampoco en el presente. Los servicios religiosos en todas partes se componen de una mezcla de adoración cristiana y del antiguo sistema judío de adoración. El resultado es un sistema híbrido, producto de la mezcla de estos dos órdenes contrastantes, el cual ni es verdaderamente judío, ni verdaderamente cristiano. Este orden, en parte cristiano y en parte judaico, no es en absoluto lo que Dios quiere para aquellos redimidos por la sangre de Cristo. De hecho, Él condena la idea de mezclar ambos órdenes (Hebreos 13:1010We have an altar, whereof they have no right to eat which serve the tabernacle. (Hebrews 13:10)).
Este nuevo modo de adorar también se llama “vivo”, porque la persona necesita tener una nueva vida (a través del nuevo nacimiento) para participar en él. En el orden judaico del Antiguo Testamento, un individuo no necesitaba tener vida divina para disfrutar de las vistas, los sonidos y la magnificencia de la adoración en el templo; ¡él podría participar en ella sin haber nacido de nuevo!
Este camino nuevo y vivo se “nos consagró ... por el velo, esto es, por Su carne”. Esto simplemente significa que para que podamos acercarnos a la presencia de Dios como adoradores purificados, el velo (una figura del cuerpo de Cristo) tenía que ser rasgado. Es decir, Cristo tenía que morir. Por lo tanto, no fue Su vida perfecta como Hombre lo que nos abrió el camino a la presencia de Dios; fue Su muerte. Además, este privilegio que tenemos le ha costado a Dios la entrega de Su Hijo. Saber esto debería hacer que lo tratemos con gran aprecio. Nuestra libertad de acceso no es tanto una bendición sino un privilegio basado en nuestras bendiciones.
Versículo 21.— Para animarnos a entrar en la presencia de Dios, el escritor nos recuerda que en el Señor Jesucristo tenemos “un Gran Sacerdote sobre la casa de Dios”. Como un “Sumo” Sacerdote, Él está allí para ayudarnos, intercediendo por nosotros, pero como un “Gran” Sacerdote, Él preside la casa de Dios y por lo mismo, tiene la responsabilidad de todo lo que sucede dentro de ella. Esto corresponde al papel que Aarón tuvo en el antiguo orden levítico al llevar “el pecado de las cosas santas” en “todas sus santas ofrendas” que los hijos de Israel traían a Dios (Éxodo 28:36-3836And thou shalt make a plate of pure gold, and grave upon it, like the engravings of a signet, HOLINESS TO THE LORD. 37And thou shalt put it on a blue lace, that it may be upon the mitre; upon the forefront of the mitre it shall be. 38And it shall be upon Aaron's forehead, that Aaron may bear the iniquity of the holy things, which the children of Israel shall hallow in all their holy gifts; and it shall be always upon his forehead, that they may be accepted before the Lord. (Exodus 28:36‑38)). Él llevaba puesta “una mitra [turbante]” que tenía una placa de oro con las siguientes palabras grabadas: “SANTIDAD Á JEHOVÁ”. Si alguno de los hijos de Israel traía inadvertidamente algo en sus ofrendas que no estaba de acuerdo con el debido orden, Aarón llevaría la iniquidad de ello, pero no el oferente. Esto fue dado para animar al pueblo a venir con sus ofrendas. Del mismo modo, en este camino nuevo y vivo, tenemos un Gran Sacerdote que toma en Sus manos todas nuestras oraciones y alabanzas y las presenta en forma perfecta a Dios (Hebreos 13:1515By him therefore let us offer the sacrifice of praise to God continually, that is, the fruit of our lips giving thanks to his name. (Hebrews 13:15); 1 Pedro 2:55Ye also, as lively stones, are built up a spiritual house, an holy priesthood, to offer up spiritual sacrifices, acceptable to God by Jesus Christ. (1 Peter 2:5)). Y, si ofrecemos algo en nuestra adoración que no está de acuerdo con la verdad, Él se encarga de ello y elimina lo que no es aceptable (compárese con Levítico 1:15-1615And the priest shall bring it unto the altar, and wring off his head, and burn it on the altar; and the blood thereof shall be wrung out at the side of the altar: 16And he shall pluck away his crop with his feathers, and cast it beside the altar on the east part, by the place of the ashes: (Leviticus 1:15‑16)). Tener un Gran Sacerdote sobre la casa de Dios sirviendo de esta manera debería animarnos a responder con mayor libertad a la exhortación de “acercarnos” y ofrecer nuestra alabanza y adoración. Podemos hacerlo con confianza, sabiendo que contamos con esta protección.
Versículo 22.— El escritor menciona luego cuatro cosas que vuelven apto al creyente para acercarse a Dios como sacerdote; dos tienen que ver con nuestra posición ante Dios y dos tienen que ver con nuestra condición.
En cuanto a nuestra posición, nosotros tenemos “lavados los cuerpos con agua limpia”. Como ya se mencionó, esta es una figura tomada del lavamiento de los sacerdotes en el día de su consagración (Éxodo 29:44And Aaron and his sons thou shalt bring unto the door of the tabernacle of the congregation, and shalt wash them with water. (Exodus 29:4)). Tipifica la limpieza que tenemos como resultado de haber nacido de nuevo (Juan 3:5; 13:10; 15:35Jesus answered, Verily, verily, I say unto thee, Except a man be born of water and of the Spirit, he cannot enter into the kingdom of God. (John 3:5)
10Jesus saith to him, He that is washed needeth not save to wash his feet, but is clean every whit: and ye are clean, but not all. (John 13:10)
3Now ye are clean through the word which I have spoken unto you. (John 15:3)). El Espíritu de Dios ha aplicado el agua de la Palabra de Dios a nuestras almas y así nos ha comunicado una nueva vida. El resultado es que uno queda “todo limpio” porque esa nueva vida es santa (Juan 13:1010Jesus saith to him, He that is washed needeth not save to wash his feet, but is clean every whit: and ye are clean, but not all. (John 13:10)). También tenemos “purificados [rociados] los corazones”. Esta es otra figura tomada del rociamiento de los sacerdotes con sangre en el día de su consagración (Éxodo 29:20-2120Then shalt thou kill the ram, and take of his blood, and put it upon the tip of the right ear of Aaron, and upon the tip of the right ear of his sons, and upon the thumb of their right hand, and upon the great toe of their right foot, and sprinkle the blood upon the altar round about. 21And thou shalt take of the blood that is upon the altar, and of the anointing oil, and sprinkle it upon Aaron, and upon his garments, and upon his sons, and upon the garments of his sons with him: and he shall be hallowed, and his garments, and his sons, and his sons' garments with him. (Exodus 29:20‑21)). Tipifica la limpieza judicial que tenemos a través de la fe en la obra consumada de Cristo, de la cual Su sangre es una señal. Esto da como resultado que el creyente tenga una conciencia purificada (Hebreos 9:14; 10:214How much more shall the blood of Christ, who through the eternal Spirit offered himself without spot to God, purge your conscience from dead works to serve the living God? (Hebrews 9:14)
2For then would they not have ceased to be offered? because that the worshippers once purged should have had no more conscience of sins. (Hebrews 10:2)). Por lo tanto, el creyente en el Señor Jesucristo tiene una doble limpieza, representada por los dos agentes purificadores divinos que fluyeron del costado del Señor en la cruz: el agua y la sangre (Juan 19:3434But one of the soldiers with a spear pierced his side, and forthwith came there out blood and water. (John 19:34)).
En Juan 19:34,34But one of the soldiers with a spear pierced his side, and forthwith came there out blood and water. (John 19:34) la “sangre” se menciona antes que el “agua”, porque se está registrando el hecho histórico; mientras que en 1 Juan 5:6-8,6This is he that came by water and blood, even Jesus Christ; not by water only, but by water and blood. And it is the Spirit that beareth witness, because the Spirit is truth. 7For there are three that bear record in heaven, the Father, the Word, and the Holy Ghost: and these three are one. 8And there are three that bear witness in earth, the Spirit, and the water, and the blood: and these three agree in one. (1 John 5:6‑8) el agua se antepone a la sangre, porque se refiere al orden de su aplicación en la vida de los hombres. Uno es el lado de Dios y el otro es del hombre. Ante los ojos de Dios, la sangre debe venir primero. Eso es lo que se requiere para que los hombres sean bendecidos. Todas las operaciones que Dios ejecuta por Su Palabra y Su Espíritu en el nuevo nacimiento dependen de, y tienen su esencia en vista de, que Cristo ha entrado en el mundo y pagado el precio por el pecado, de lo cual habla la sangre. J. A. Trench dijo: “‘Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua’ (Juan 19:3434But one of the soldiers with a spear pierced his side, and forthwith came there out blood and water. (John 19:34)). Este es el orden histórico, y en él la sangre viene primero, como la base de todo para la gloria de Dios y nuestra bendición. En el orden de su aplicación a nosotros, como dice Juan en su epístola (1 Juan 5:66This is he that came by water and blood, even Jesus Christ; not by water only, but by water and blood. And it is the Spirit that beareth witness, because the Spirit is truth. (1 John 5:6)), el agua viene primero: ‘Este es Jesucristo, que vino por agua y sangre ... Y el Espíritu es el que da testimonio’” (Scripture Truth [Enseñanza de las Escrituras], volumen 1, página 22).
Luego, el escritor menciona dos cosas prácticas necesarias para que el creyente funcione en la presencia de Dios como sacerdote. Él habla de la necesidad de tener “un corazón verdadero”, esto es, un corazón que se ha juzgado a sí mismo (1 Corintios 11:28,3128But let a man examine himself, and so let him eat of that bread, and drink of that cup. (1 Corinthians 11:28)
31For if we would judge ourselves, we should not be judged. (1 Corinthians 11:31)). Por el contrario, un corazón lleno de engaño que encubre su condición real no es un corazón verdadero. Por lo tanto, necesitamos tener un corazón “verdadero” cuando nos acercamos a Dios en adoración (Hebreos 10:2222Let us draw near with a true heart in full assurance of faith, having our hearts sprinkled from an evil conscience, and our bodies washed with pure water. (Hebrews 10:22)) y un corazón “bueno [honesto]” cuando leemos Su Palabra (Lucas 8:1515But that on the good ground are they, which in an honest and good heart, having heard the word, keep it, and bring forth fruit with patience. (Luke 8:15)). El escritor también menciona que debe haber “plena certidumbre de fe”. Esto no se refiere a la seguridad de la salvación, sino a la confianza que tenemos de acercarnos a Dios en fe gracias a que tenemos una doble limpieza y nos hemos juzgado a nosotros mismos.
Por lo tanto, las dos primeras cosas (“cuerpos lavados” y “corazones purificados”) nos convierten en sacerdotes y las dos segundas (un “corazón verdadero” y “plena certidumbre de fe”) nos ponen en una condición sacerdotal. Las dos primeras están conectadas con nuestra posición ante Dios y las dos últimas tienen que ver con nuestro estado de alma. Estas últimas dos podrían explicar por qué hay ocasiones en las que sólo unos pocos hermanos ejercen su sacerdocio audiblemente en una reunión: algunos de los sacerdotes presentes podrían no hallarse en una condición sacerdotal para hacerlo. La solución no es establecer una casta de hombres para que oren en público, etc., como suele hacerse en la cristiandad, sino juzgarnos a nosotros mismos para que el Espíritu de Dios tenga libertad para guiarnos en las reuniones en oración y alabanza públicas.
Mantener firme la confesión de nuestra esperanza
Versículo 23.— La siguiente exhortación tiene que ver con perseverar en nuestra confesión pública de la fe en un mundo que se opone a ella. Él dice: “Mantengamos firme la profesión de nuestra fe [esperanza] sin fluctuar”. Una brillante “esperanza” de alcanzar el estado glorificado con Cristo en lo alto había sido puesta delante de estos santos hebreos. No debían dejar ir aquella esperanza, porque “fiel es el que prometió” (véanse los versículos 36-37). El hecho de que se diera tal exhortación a estos creyentes hebreos muestra que estaban bajo una tremenda presión para que abandonaran la posición cristiana que habían tomado públicamente.
Que esta exhortación siga a la exhortación anterior (“lleguémonos”) nos da la clave de cómo podremos “mantenernos firmes”. Si realmente aprovechamos nuestro privilegio de acercarnos a la presencia de Dios, recibiremos fortaleza espiritual y convicción que nos permitirán enfrentar la oposición en el camino. Si los creyentes vacilan, generalmente es porque han descuidado su privilegio de acercarse a la presencia de Dios.
Provocarse unos a otros al amor y a las buenas obras
Versículos 24-25.— La siguiente exhortación aborda la necesidad del ánimo mutuo. Dice: “Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras”. Esto muestra que no solo necesitamos acercarnos a Dios, sino que también necesitamos acercarnos “los unos á los otros”. En tiempos de persecución y tentación de retroceder, hay una necesidad particular de compañerismo y aliento entre los santos.
Necesitamos el apoyo mutuo de otros creyentes, pero no lo tendremos si no seguimos “las huellas del rebaño” (Cantares 1:88If thou know not, O thou fairest among women, go thy way forth by the footsteps of the flock, and feed thy kids beside the shepherds' tents. (Song of Solomon 1:8)). Ya que soy el “guarda de mi hermano” (Génesis 4:99And the Lord said unto Cain, Where is Abel thy brother? And he said, I know not: Am I my brother's keeper? (Genesis 4:9)), tengo la responsabilidad de velar por el estado de los demás, y de advertir, si es necesario, cuando uno comienza a desviarse (Proverbios 24:11-1211If thou forbear to deliver them that are drawn unto death, and those that are ready to be slain; 12If thou sayest, Behold, we knew it not; doth not he that pondereth the heart consider it? and he that keepeth thy soul, doth not he know it? and shall not he render to every man according to his works? (Proverbs 24:11‑12)). Sin embargo, esto será difícil de hacer si descuidamos reunirnos para el ministerio y la comunión (Hechos 2:4242And they continued stedfastly in the apostles' doctrine and fellowship, and in breaking of bread, and in prayers. (Acts 2:42)). Por lo tanto, el escritor continúa diciendo: “No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos [animándonos]; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Abandonar la reunión de los santos es una señal segura de afectos menguantes. Por lo general, esto precede a la salida de una persona de la asamblea por completo. Las siguientes cosas son señales reveladoras que suelen acompañar a quienes abandonan la asamblea:
Señales que marcan generalmente a los que abandonan la asamblea
• Comienzan a asistir cada vez menos a las reuniones.
• Enfatizan las deficiencias de los santos, concluyendo que allí no hay amor.
• Carecen de separación del mundo, ya sea en sus aspectos seculares o religiosos, al mismo tiempo que acusan a los que andan en separación de ser legalistas.
• Afirman que no están siendo alimentados en las reuniones, reuniones a las que generalmente no asisten.
• Se ofenden fácilmente.
• Alteran su doctrina en cuanto al único centro de reunión para que les quede abierta la puerta y justifiquen su partida.
En vista de esta tendencia a retroceder, el escritor enfatiza la necesidad de “exhortarnos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Hay una gran necesidad de que la verdad doctrinal sea ministrada entre los santos, ya que esta es la manera en que somos afirmados (1 Timoteo 4:1616Take heed unto thyself, and unto the doctrine; continue in them: for in doing this thou shalt both save thyself, and them that hear thee. (1 Timothy 4:16); 2 Timoteo 2:1515Study to show thyself approved unto God, a workman that needeth not to be ashamed, rightly dividing the word of truth. (2 Timothy 2:15)), pero esta exhortación muestra que no debemos descuidar el ministerio práctico porque este anima a los santos a seguir adelante. A medida que nos acercamos al “día” cuando el Señor aparecerá para arreglar el mundo mediante juicio (Isaías 26:99With my soul have I desired thee in the night; yea, with my spirit within me will I seek thee early: for when thy judgments are in the earth, the inhabitants of the world will learn righteousness. (Isaiah 26:9)), habrá una mayor necesidad de este tipo de servicio en la casa de Dios. Las cosas continuarán tornándose moral y espiritualmente más oscuras a medida que llega ese momento. De hecho, el momento más oscuro en la historia del mundo será justo antes del día en que Cristo aparezca (Mateo 24:29-3029Immediately after the tribulation of those days shall the sun be darkened, and the moon shall not give her light, and the stars shall fall from heaven, and the powers of the heavens shall be shaken: 30And then shall appear the sign of the Son of man in heaven: and then shall all the tribes of the earth mourn, and they shall see the Son of man coming in the clouds of heaven with power and great glory. (Matthew 24:29‑30)). La apostasía en la profesión cristiana ya ha comenzado (1 Timoteo 4:11Now the Spirit speaketh expressly, that in the latter times some shall depart from the faith, giving heed to seducing spirits, and doctrines of devils; (1 Timothy 4:1); 2 Tesalonicenses 2:77For the mystery of iniquity doth already work: only he who now letteth will let, until he be taken out of the way. (2 Thessalonians 2:7)) y, por esa razón, animarse unos a otros es mucho más necesario. Si bien los verdaderos creyentes no pueden apostatar, pueden ser arrastrados por la corriente de apostasía que está obrando dentro de la profesión cristiana y comenzar a renunciar a ciertos principios y prácticas que alguna vez sostuvieron. Esto es un verdadero peligro.
Como ya se mencionó, el “día” al que el escritor se refiere aquí es la Aparición de Cristo. El hermano Darby dijo: “El ‘día’ del que se habla aquí no es el arrebatamiento de la Iglesia, sino la Aparición” (Collected Writings, volumen 27, página 400). W. Kelly dijo: “Como la responsabilidad está aquí a la vista, es ‘el día’ o la aparición del Señor lo que sigue, cuando nuestra fidelidad, o falta de ella, se manifestará” (The Epistle to the Hebrews, página 191). S. Ridout dijo: “Aquellos santos cuyos ojos estaban ungidos pudieron decir: ‘El fin de todas las cosas se acerca’. Ellos sabían que Cristo había aparecido en la consumación de los siglos [Hebreos 9:2626For then must he often have suffered since the foundation of the world: but now once in the end of the world hath he appeared to put away sin by the sacrifice of himself. (Hebrews 9:26)]; que pronto llegaría el día en que Sus enemigos serían puestos por estrado de Sus pies [Hebreos 10:1313From henceforth expecting till his enemies be made his footstool. (Hebrews 10:13)]; y al ver que se acercaba ese día, se estimulaban unos a otros aún más. ¿Qué diremos, entonces, los que vivimos siglos después? ¡Cuánto más cerca está ese día para nosotros!” (Lectures on the Book of Hebrews [Lecciones sobre el libro de Hebreos], página 207).
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Hebreos 10:26-39: Cuarta advertencia contra la apostasía
El peligro de pecar voluntariamente
El escritor suspende sus exhortaciones para advertir del peligro de la apostasía una vez más. En la segunda mitad del capítulo 10, advierte contra la apostasía (versículos 26-31), pero también anima a los que tienen fe a seguir adelante (versículos 32-39). En el capítulo 11, continúa su digresión dando ejemplos de aquellos que vivieron por fe en los tiempos del Antiguo Testamento, antes de reanudar sus exhortaciones en el capítulo 12:1.
Versículos 26-27.— Él dice: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado”. El pecado voluntario al que se refiere aquí es la apostasía, el pecado predominante en toda la epístola. Como ya se mencionó, la apostasía de la que los hebreos estaban en peligro era la renuncia a la fe cristiana y el regreso al judaísmo. Esto es algo que sólo haría un falso profesante que nunca ha sido salvo.
Este versículo (versículo 26) no se refiere a un cristiano descarriado que peca y por lo tanto pierde su salvación, como se piensa comúnmente, porque los cristianos no pueden perder su salvación (Juan 10:27-28,27My sheep hear my voice, and I know them, and they follow me: 28And I give unto them eternal life; and they shall never perish, neither shall any man pluck them out of my hand. (John 10:27‑28) etc.). La persona que se tiene en consideración aquí es alguien que ha “recibido el conocimiento de la verdad”, y por lo tanto ha sido iluminado por ella. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no dice que la haya creído. Recibir la verdad y creer la verdad son dos cosas distintas. Algunos piensan que el uso de la primera persona del plural (“pecáremos”) en este versículo indica que él está hablando de cristianos, y por eso el escritor se incluye a sí mismo. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, el uso de la palabra “nosotros” dentro de la epístola generalmente se refiere a los compatriotas del escritor que eran judíos, como es el caso aquí.
Tampoco está hablando este versículo de un pecador que rechaza el evangelio. Rechazar el evangelio seguramente puede clasificarse como un pecado, pero no es el pecado que se tiene a la vista aquí. Esta persona es mucho más responsable que el pecador que rechaza el evangelio. Él ha abrazado el evangelio exteriormente y ha profesado haberlo creído, y luego lo ha tirado todo por la borda. En el capítulo 6, el escritor deja claro que no existe recuperación de este pecado voluntario de apostasía. ¿Dónde se podría encontrar un sacrificio por los pecados de un apóstata? ¡Pues Dios ha puesto a un lado los sacrificios judaicos y el apóstata mismo le ha dado la espalda al sacrificio de Cristo! Por lo tanto, “ya no queda sacrificio por el pecado” para dicha persona. No hay ningún lugar al que pueda ir ni ningún sacrificio al que pueda recurrir. Está condenado. J. N. Darby dijo: “Su solo sacrificio [el de Cristo] una vez ofrecido era el único. Si alguno que hubiera profesado conocer su valor lo abandonaba, no habría otro sacrificio al que pudiera recurrir, ni podría repetirse jamás. No quedaba ya más sacrificio por los pecados” (Synopsis of the Books of the Bible, sobre Hebreos 10). Todo lo que le quedaba a un apóstata es “una horrenda esperanza de juicio” (versículo 27). Tal persona se hace a sí misma un “adversario” de la verdad y, en consecuencia, será devorada por la ira del juicio de Dios.
Versículos 28-31.— Para mostrar la gravedad de la apostasía, el escritor compara este pecado voluntario con los pecados de soberbia en la vieja economía y muestra que esto es algo de mucho “mayor castigo”. Según la Ley, la persona que altivamente ignoraba una simple orden judicial era ejecutada “por el testimonio de dos ó de tres testigos”. Un ejemplo de ello fue la infracción del hombre que recogía leña en día de reposo (Números 15:30-3630But the soul that doeth ought presumptuously, whether he be born in the land, or a stranger, the same reproacheth the Lord; and that soul shall be cut off from among his people. 31Because he hath despised the word of the Lord, and hath broken his commandment, that soul shall utterly be cut off; his iniquity shall be upon him. 32And while the children of Israel were in the wilderness, they found a man that gathered sticks upon the sabbath day. 33And they that found him gathering sticks brought him unto Moses and Aaron, and unto all the congregation. 34And they put him in ward, because it was not declared what should be done to him. 35And the Lord said unto Moses, The man shall be surely put to death: all the congregation shall stone him with stones without the camp. 36And all the congregation brought him without the camp, and stoned him with stones, and he died; as the Lord commanded Moses. (Numbers 15:30‑36)). ¡Fue apedreado hasta la muerte, porque lo hizo con altivez! No era un pecado de ignorancia por el cual se podía aplicar una ofrenda por el pecado, y así, la persona podía ser perdonada gubernamentalmente (Levítico 4:22Speak unto the children of Israel, saying, If a soul shall sin through ignorance against any of the commandments of the Lord concerning things which ought not to be done, and shall do against any of them: (Leviticus 4:2); Números 15:27-2927And if any soul sin through ignorance, then he shall bring a she goat of the first year for a sin offering. 28And the priest shall make an atonement for the soul that sinneth ignorantly, when he sinneth by ignorance before the Lord, to make an atonement for him; and it shall be forgiven him. 29Ye shall have one law for him that sinneth through ignorance, both for him that is born among the children of Israel, and for the stranger that sojourneth among them. (Numbers 15:27‑29); Hebreos 9:77But into the second went the high priest alone once every year, not without blood, which he offered for himself, and for the errors of the people: (Hebrews 9:7)). El escritor entonces dice: “¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor [peor] castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda [común] la sangre del testamento, en la cual fué santificado, é hiciere afrenta [insultare] al Espíritu de gracia?” (versículo 29). Si no había remedio para un pecado de soberbia bajo la Ley, ¡cuánto menos en el caso de un apóstata que peca presuntuosamente (voluntariamente) contra la gracia de Dios!
Para enfatizar esto, en este versículo el escritor menciona tres cosas terribles que hace un apóstata cuando renuncia a la fe cristiana y regresa al judaísmo. En primer lugar, “pisotea al Hijo de Dios”. Por lo tanto, no rechaza a Cristo con blandas palabras; lo rechaza decididamente de la manera más despectiva. Tal manera de rechazo es una afrenta a la grandeza de Su Persona. En segundo lugar, considera “inmunda la sangre del testamento [pacto], en la cual fué santificado”. Al asumir la posición cristiana, un creyente meramente profesante es santificado externamente, algo que los maestros de la Biblia llaman “santificación relativa”. (Ver también Romanos 11:16,16For if the firstfruit be holy, the lump is also holy: and if the root be holy, so are the branches. (Romans 11:16) 1 Corintios 7:1414For the unbelieving husband is sanctified by the wife, and the unbelieving wife is sanctified by the husband: else were your children unclean; but now are they holy. (1 Corinthians 7:14); 2 Timoteo 2:2121If a man therefore purge himself from these, he shall be a vessel unto honor, sanctified, and meet for the master's use, and prepared unto every good work. (2 Timothy 2:21)). Ser apartado de esta manera no significa que una persona sea salva, sino que está en una posición favorecida a través de su identificación con la compañía cristiana. La “sangre del nuevo pacto” fue derramada en la cruz (Mateo 26:2828For this is my blood of the new testament, which is shed for many for the remission of sins. (Matthew 26:28)). La obra que Cristo hizo allí sentó las bases para hacer el nuevo pacto con Israel en un día venidero. Entretanto, Su sangre santifica a todos los que hacen una profesión de fe en Él de esta manera externa. Renunciar a la profesión que uno ha hecho es tratar “la sangre” de Cristo como una cosa “inmunda”. ¡Este es un desprecio sobrecogedor de aquello que es extremadamente precioso a los ojos de Dios y de todos los que han sido redimidos por él! (1 Pedro 1:18-1918Forasmuch as ye know that ye were not redeemed with corruptible things, as silver and gold, from your vain conversation received by tradition from your fathers; 19But with the precious blood of Christ, as of a lamb without blemish and without spot: (1 Peter 1:18‑19)). En tercer lugar, el apóstata ha “afrentado al Espíritu de gracia” —la Persona divina que ha venido de Dios para transmitirnos muchas verdades preciosas y otorgarnos bendiciones maravillosas en abundancia.
¡No hace falta decir que ser culpable de estas cosas es mucho más serio que ser culpable de recoger leña en día de reposo! Si bajo la Ley se ejecutó un juicio severo contra el ofensor por un delito tan simple, cuánto mayor castigo se impondrá a la persona que haga estas cosas terribles. Así, el juicio será proporcional a la gravedad del pecado.
Versículos 30-31.— Si bien nos contristamos naturalmente por tan descarada incredulidad, debemos abstenernos de juzgar a todos los que apostatan. Se debe dejar que Dios se ocupe del apóstata. Por lo tanto, el escritor nos da una palabra de advertencia: “Mía es la venganza, Yo daré el pago, dice el Señor”. Y de nuevo, “El Señor juzgará Su pueblo”. Su última palabra de advertencia es: “Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo”. Esta solemne declaración tenía como objetivo hablar a la conciencia de todos aquellos que eran simplemente creyentes profesantes, que estuvieran considerando retirarse de la compañía cristiana y regresar al judaísmo.
Tres cosas que no debemos perder de vista
Capítulo 10:32-39.— Los versículos finales del capítulo están llenos de aliento para aquellos que eran verdaderos creyentes. Ellos estaban experimentando persecución por parte de la masa incrédula de la nación. Bajo esta presión, se hallaban exhaustos y dubitativos en la senda. Era imperativo que estos hermanos perseveraran con paciencia en la senda de fe. Con el fin de alentarlos respecto a esto, el escritor pasa a colocar ante ellos tres cosas que no debían perder de vista. Si estas cosas se mantuvieran ardiendo intensamente ante sus almas, ciertamente se verían motivados a continuar en la senda. Estas tres cosas harán lo mismo por nosotros.
1) Que tenemos “una mejor y perdurable herencia”
Versículos 32-34.— “Empero traed á la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones: Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado. Porque de mis prisiones también os resentisteis conmigo, y el robo de vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que tenéis en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece”.
La primera cosa que el escritor no quería que perdieran de vista era las grandes posesiones espirituales que ellos tenían en Cristo. Estas bendiciones y privilegios son sumamente preciosos, y están muy por encima de cualquier cosa que los judíos tuvieran en el judaísmo. De hecho, ¡son las bendiciones más elevadas alguna vez conferidas que Dios haya dado (o que jamás dará) a cualquiera de Sus criaturas! De este modo, por medio de la gracia, y a causa de su vínculo con Cristo por el Espíritu Santo que mora en ellos, los cristianos poseen un lugar especial ante Dios que ninguno de los demás en Su familia bendecida tiene. Por lo tanto, se les llama “la congregación de los primogénitos” (Hebreos 12:2323To the general assembly and church of the firstborn, which are written in heaven, and to God the Judge of all, and to the spirits of just men made perfect, (Hebrews 12:23)). (El término “primogénito” se refiere a tener la preeminencia por encima de otros). Los cristianos no podrían ser más bendecidos (Efesios 1:33Blessed be the God and Father of our Lord Jesus Christ, who hath blessed us with all spiritual blessings in heavenly places in Christ: (Ephesians 1:3)).
Estos creyentes hebreos que una vez tuvieron una perspectiva correcta de estas cosas espirituales, cuando recién fueron “iluminados” y salvos por el evangelio, necesitaban recuperar dicha mentalidad. Por lo tanto, dice, “Empero traed á la memoria los días pasados ... ”. Cuando emprendieron por primera vez la senda cristiana, ellos entendieron que su porción en Cristo era algo especial y consideraron un privilegio ser contados dignos de sufrir por esas cosas. Como resultado, alegremente sufrieron “gran combate de aflicciones”. Cuando fueron avergonzados públicamente por sus compatriotas, siendo “con vituperios y tribulaciones ... hechos espectáculo”, lo aceptaron sin buscar desquitarse, porque entendieron que todo era parte del sufrimiento por Cristo. Incluso cuando sus “bienes” (posesiones materiales) fueron saqueados por causa de la hostilidad de otros, padecieron esos reveses “con gozo”. La razón por la que pudieron soportar esas cosas de una manera tan notable fue que sabían que en Cristo tenían “una mejor sustancia en los cielos, y que permanece”. Por esta causa, vieron que valía la pena vivir por tales cosas, así como sufrir por ellas.
Pero, tristemente, al ser bombardeados con oposición, empezaron a desalentarse en el camino y a perder sus convicciones originales. De ahí que venga esta exhortación del escritor. Su remedio para ellos era que retornaran a la mentalidad original que tenían cuando eran nuevos cristianos, pero no regresar al judaísmo. Necesitaban reajustar sus convicciones colocando su mirada nuevamente en aquello que había sido puesto en sus manos. Entonces se darían cuenta una vez más de que era un gran privilegio haber recibido esas cosas preciosas.
De manera similar, para nosotros no habrá nada que nos motive a seguir adelante en la senda de fe con convicción más que darnos cuenta de lo que ha sido puesto en nuestras manos. Si nos tomamos un momento para enumerar nuestras muchas bendiciones que tenemos en Cristo, las cuales nos colocan en un lugar aparte de todas las demás criaturas bendecidas por Dios, veremos de inmediato que realmente se nos ha dado algo especial. Es poco decir que ser cristiano es un privilegio.
2) Que el Señor viene muy pronto
Versículos 35-37.— “Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá y no tardará” (LBLA). La segunda cosa que estos creyentes hebreos no debían perder de vista era que el Señor vendría pronto, en “muy poco tiempo”, y que traerá una recompensa especial con Él para aquellos que han hecho “la voluntad de Dios” (Apocalipsis 22:1212And, behold, I come quickly; and my reward is with me, to give every man according as his work shall be. (Revelation 22:12)).
Introducir la venida del Señor como él lo hace aquí seguramente tenía como objetivo animar a estos queridos creyentes a que perseverasen en la senda hasta aquel momento, pues para la fe esta no estaba lejos. Del mismo modo, Su inminente venida debe motivarnos a continuar en la senda. Si ellos debían esperar que el Señor viniera en sus días, cuánto más nosotros que vivimos muchos siglos después. ¡Ya no falta mucho tiempo! El Señor ha esperado casi 2000 años porque no ha sido todavía el tiempo del Padre para enviarlo. Pero cuando llegue ese momento, Él no demorará en venir para llevarnos a casa. (Compare Salmo 19:55Which is as a bridegroom coming out of his chamber, and rejoiceth as a strong man to run a race. (Psalm 19:5)).
3) Que retirarse no agrada al Señor
Versículos 38-39.— “Ahora el justo vivirá por fe; mas si se retirare, no agradará á Mi alma. Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdición, sino fieles para ganancia del alma”. La tercera cosa que estos queridos hermanos no debían perder de vista era que, si elegían retirarse de la senda de fe, esto desagradaría al Señor.
En estos versículos, el escritor habla de “retirarse”, algo que “el justo” (un creyente) puede hacer, y de “retirarse para perdición” (apostasía), cosa que solo los creyentes meramente profesantes pueden hacer, cuando renuncian a su profesión de fe en Cristo. Ambas cosas tienen que ver con apartarse, pero una (la apostasía) es infinitamente peor. Como se mencionó anteriormente, los verdaderos creyentes no pueden apostatar de la fe, pero podrían verse afectados por la corriente de apostasía que se mueve en la cristiandad en estos últimos tiempos (1 Timoteo 4:11Now the Spirit speaketh expressly, that in the latter times some shall depart from the faith, giving heed to seducing spirits, and doctrines of devils; (1 Timothy 4:1)) y renunciar a ciertos principios y prácticas que alguna vez sostuvieron.
Toda persona que esté contemplando retirarse de la senda —incluso si piensa que es solo un poco— necesita que se le recuerde que si lo hace acarrea sobre sí la posibilidad del castigo del Señor. Él ama a Su pueblo, y no permitirá que continúen en un camino de injusticia o transigencia sin ejercer disciplina en sus vidas para traerlos de vuelta (Hebreos 12:5-115And ye have forgotten the exhortation which speaketh unto you as unto children, My son, despise not thou the chastening of the Lord, nor faint when thou art rebuked of him: 6For whom the Lord loveth he chasteneth, and scourgeth every son whom he receiveth. 7If ye endure chastening, God dealeth with you as with sons; for what son is he whom the father chasteneth not? 8But if ye be without chastisement, whereof all are partakers, then are ye bastards, and not sons. 9Furthermore we have had fathers of our flesh which corrected us, and we gave them reverence: shall we not much rather be in subjection unto the Father of spirits, and live? 10For they verily for a few days chastened us after their own pleasure; but he for our profit, that we might be partakers of his holiness. 11Now no chastening for the present seemeth to be joyous, but grievous: nevertheless afterward it yieldeth the peaceable fruit of righteousness unto them which are exercised thereby. (Hebrews 12:5‑11); Oseas 2:6-76Therefore, behold, I will hedge up thy way with thorns, and make a wall, that she shall not find her paths. 7And she shall follow after her lovers, but she shall not overtake them; and she shall seek them, but shall not find them: then shall she say, I will go and return to my first husband; for then was it better with me than now. (Hosea 2:6‑7)). Por ello, retroceder en la senda a menudo trae problemas no deseados a nuestras vidas y, por lo tanto, no debe verse como una opción. La vida a través de la senda de fe es lo bastante difícil como para que traigamos problemas adicionales a nuestras vidas por nuestro descuido y desobediencia.
Lo único lógico que podemos hacer es continuar en la senda y buscar la gracia de Dios para soportar las dificultades y problemas que vienen por vivir en obediencia a Su Palabra. El escritor cita de Habacuc 2:44Behold, his soul which is lifted up is not upright in him: but the just shall live by his faith. (Habakkuk 2:4) para mostrar que “el justo” debe “vivir por fe”, porque esto es lo normal para el hijo de Dios, independientemente de la dispensación en la que viva, como lo muestra el siguiente capítulo (Hebreos 11). Por lo tanto, existe la necesidad de conducirnos “en temor todo el tiempo de nuestra peregrinación”, sabiendo que, si desagradamos al Señor de alguna manera, esto puede instar a nuestro Padre a que traiga un juicio gubernamental a nuestras vidas para corregirnos (1 Pedro 1:1717And if ye call on the Father, who without respect of persons judgeth according to every man's work, pass the time of your sojourning here in fear: (1 Peter 1:17)).