El amor duradero y constante de Cristo llena el corazón y atrae al alma que se extravía. Esa es la enseñanza principal de Cantar de los Cantares. Dios muestra Su amor hacia Su pueblo con fidelidad y persistencia, para que poco a poco lleguen a ver que todo depende de Su amor y no del amor que ellos puedan ofrecerle. El libro está lleno de estos detalles, pero te invitamos a escudriñar el capítulo 5; por favor léelo con atención antes que leas las siguientes notas que nos ofrecen ayuda para entenderlo.
“Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, Porque mi cabeza está llena de rocío, Mis cabellos de las gotas de la noche” (Cantares 5:2). Es claro de este versículo y de los que siguen que la esposa cayó en una pereza espiritual, pues dejó de poner todo su interés en su marido y no quería levantarse cuando llegaba y le llamaba. Su manera de llamar está llena de ternura y bondad. “Ábreme” significa “dame entrada a tu corazón y tus sentimientos”. En vez de los tan comunes insultos o el reproche expresa aprecio hacia la esposa con expresiones como “perfecta mía”. Tales expresiones evidencian lo que ella era para él en su corazón; muestran mucho sobre aquel amor que luego llegaría a cautivar por completo el corazón de la esposa. También revela los sufrimientos por ella con las palabras poéticas: “Porque mi cabeza está llena de rocío”. Eso indica el tiempo que tenía que pasar fuera de las comodidades del hogar por ella. Cristo sufrió inmensamente por nosotros y viene con cariño para hacernos entenderlo.
La esposa, después de reconocer su pereza, se levanta para permitirle entrar a su marido, pero descubre que ya se ha ido. En la búsqueda, ella tiene que sufrir la corrección de los guardas. Esta experiencia la conmueve para expresar la admiración por su marido en los versículos 10 al 16 del mismo capítulo. A veces, Dios expresa Su amor en una forma extraña cuando esconde Su faz de nosotros. Hay muchos ejemplos de esto en las Escrituras, como el trato que José mostró hacia sus hermanos. Así, Proverbios 27:6 dice: “Fieles son las heridas del que ama”.
El resultado del amor constante y fiel de Cristo hacia Su esposa se puede detectar en la canción de alabanza dedicada a Él. “Su cabeza como oro finísimo” (Cantares 5:11), expresa Su majestuosa divinidad; pues el oro era el metal más precioso y deseado de aquel entonces y en las Escrituras muchas veces se lo utiliza en sentido figurado para expresar la excelencia divina de Cristo; aquí además está relacionado con la cabeza que dirige y tiene autoridad. Luego leemos: “Sus cabellos crespos, negros como el cuervo”; esto nos hace pensar en el vigor y perfección de la humanidad de Cristo, pues no tuvo canas como evidencia de un cuerpo sujeto a los efectos del pecado ya que no conoció pecado. ¿Qué más se puede notar de las perfecciones de Cristo en estos versículos? Por ejemplo, ¿qué significa: “Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas”? Seguro que cuando medites en estos versículos llegarás a la misma conclusión que la esposa: “Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo” (Cantares 5:16).